Estamos ya prácticamente en el proceso electoral del año 2018, los aspirantes presidenciales hacen proselitismo de diferentes formas en los medios de comunicación.

Los investigadores que hacemos análisis político electoral visualizamos un escenario conflictivo para el año 2018 por diferentes razones:

El PRI no trae un candidato natural en las encuestas como en su momento lo fue el actual presidente de la república Enrique Peña Nieto que entre 2009 y 2012 encabezó las encuestas electorales de la época.

La presencia en el escenario político y como posibles candidatos presidenciales de Andrés Manuel López Obrador y Margarita Zavala revivirá necesariamente de nueva cuenta el conflicto político que vivió México en las elecciones de 2006.

No tenemos elecciones primarias obligatorias en los partidos ni segunda vuelta electoral (balotaje), instrumentos para dirimir las diferencias entre aspirantes y partidos. Pueden existir fracturas en algunos partidos.

Tenemos en el vecino del norte un presidente de la república (Donald Trump) que parece impredecible en muchos aspectos y que seguro no vería bien un conflicto electoral en México.

El último conflicto electoral importante fue la Nulidad de la elección de gobernador en Colima, su estudio no permite visualizar los avances respecto al conflicto electoral de 2006 en la elección presidencial y proponer algunas medidas.

Un buen avance de las  reformas electorales de 2007-2008  fue el  artículo 99  (frac. II) constitucional que  obliga al legislador electoral federal y local a establecer en la ley expresamente la causal de nulidad de que se trate para no incurrir en las ambigüedades.

El caso Colima 2015 obliga a contrastarlo con otros similares del pasado: Tabasco 2000 y elección presidencial 2006.

Las pregunta obligadas es ¿En que son similares y en que son diferentes Colima 2015 y la elección presidencial de 2006?

A reserva de hacer un estudio mas particular de esos casos, lo que sí se sabe y fue un hecho notorio es que en la elección presidencial de 2006, no se realizo la apertura total de paquetes electorales (hecho que en Colima 2015 si existió).

Algo no funciono bien en 2006 ¿La ley vigente se quedo corta? ¿La jurisprudencia de la época fue rebasada? ¿Falto voluntad política de Felipe Caderón, presidente electo? ¿AMLO no redacto bien su impugnación en el tribunal electoral? ¿El PRI pudo haber hecho más por la legalidad y legitimidad de la elección? ¿Los Magistrados del TEPJF tuvieron miedo a nulificar la elección?

Sería interesante para México que hoy a mas de 10 años del conflicto electoral del 2006 los protagonistas dieran sus testimonios para que en forma constructiva se pudiera evitar de nueva cuenta un escenario similar en el futuro.

Debemos reconocer que cualquier  triunfo por menos de 5% de votación del ganador y más cuando este (el triunfador) sea el partido en el poder, siempre va a ser impugnable legítimamente por el perdedor como sucedió en Colima 2015, pese al recuento realizado muy bien en 2 ocasiones por las autoridades electorales (situación que no existió en  México 2006).

En algunos países existe el  “balotaje” (segunda vuelta electoral) donde solo compiten los dos primeros lugares (caso reciente Argentina 2015 en las elecciones presidenciales).

Estamos aun en tiempo de hacer ajustes relevantes respecto a la elección presidencial del año 2018. Si bien existe un candado en la Constitución en el art. 105 constitucional respecto a no realizar cambios a la legislación secundaria, este candado no opera en cuanto a reformas constitucionales.

Debemos pensar que los ciudadanos México le tenemos “pánico” a otro escenario poselectoral como el 2006, en las actuales circunstancias del país sería una ruina de México económicamente hablando.

juanmartinez_veloz@yahoo.com