Alcaldes, de rodillas; el narco es quien manda

Percepción Política

*Juan Manuel Magaña

Luego del asesinato de la alcaldesa perredista de Temixco, el presidente nacional del PRD, Agustín Basave, advirtió que decenas o hasta cientos de alcaldes son vulnerables al crimen organizado y que la solución inmediata no es la creación del mando único de las policías estatales, sino atacar las finanzas de los criminales y dejarlos sin recursos para delinquir.

“Hay decenas, sino es que centenares de alcaldes en estado de indefensión. Hay zonas en las que están absolutamente vulnerables”, dijo.

Se me hace que Basave se quedó corto. En México hay arriba de dos mil 500 municipios y el narco ha penetrado -lo vienen diciendo los especialistas desde el sexenio pasado- a más del 70 por ciento de ellos. De ese tamaño es el problema y el gobierno nacional priista lo sabe.

En todo esos lugares la ley del narco es la misma que inventaron e impusieron los cárteles en Colombia en las décadas de los 80 y 90: plata o plomo para el que se les resista. Y lo alcaldes mexicanos son la parte más expuesta y vulnerable del andamiaje institucional.

Pero por lo mismo llama la atención que el presidente Enrique Peña Nieto no haya dicho una sola palabra sobre lo ocurrido en Temixco. De seguro querrá aparentar – a la Calderón- que su gobierno no tiene vela en el entierro, pero sobre todo pretenderá hacer creer que el problema del narco está muy focalizado y aislado.

Pero mientras, el gobierno federal sigue con la misma estrategia del Estado fallido, que le heredara el panista Felipe Calderón. Hace bien Basave en recordar que se trata de una estrategia contra el crimen igual a la del sexenio pasado consistente en descabezar carteles, detener o abatir delincuentes, lo que es un cuento de nunca acabar y genera más violencia.

El dirigente perredista observó: “Para mí el problema de fondo es otro… si tú no atacas el dinero o las redes financieras, si no les mermas su fuerza económica, les quitas poderío, armas, casas de seguridad, vehículos, helicópteros, ahí van a seguir, tumbas al de arriba y llega otro y otro”.

Y ese fue el pequeño detalle que por una curiosa falta de sentido común le falló a Calderón y le está fallando a Peña Nieto. De qué sirvió, por ejemplo, que El Chapo Guzmán haya pisado la cárcel si nadie fue capaz de quitarle una bicicleta siquiera.

El problema del narco es, pues, demasiado extenso. Pero para qué hacer olas si el gobierno grande prefiere nadar en esto de a muertito.

*Periodista