AMLO, el puntero

Percepción Política

*Juan Manuel Magaña

Andrés Manuel López Obrador se convirtió ya en presidente formal de su partido Morena y de inmediato puso en marcha el plan de acción 2015-2018, que consiste en generar una estructura de militantes para ganar la Presidencia de la República y la mayoría del Congreso de la Unión.

El que con toda seguridad será por tercera vez candidato presidencial advirtió que el principal obstáculo a vencer será la compra de votos. “Vamos a enfrentar -anticipó- a un grupo más poderoso, con mucho dinero y que mantiene secuestrado a todas las instituciones públicas… tenemos que estar conscientes de eso”.

No hay rodeos en el asunto. Es otra vez AMLO el enemigo a destruir o vencer, como se pretendió en los procesos políticos de 2006 y 2012. En ambos, al final se le cerró el paso mediante el fraude electoral.

Ahora están completamente vigentes, y descaradamente a la vista, las condiciones para que el fraude se vuelva a dar. Nomás hay que recordar el comportamiento delincuencial que tuvo el llamado Partido Verde para ayudar al PRI a conservar la mayoría en el Congreso y facilitar así el segundo trienio del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Pero esta vez López Obrador va más directamente confrontado con una oligarquía que con los partidos formales. El PRI ha vuelto al desprestigio; son su sello: la corrupción, el desmantelamiento del país y su incapacidad o su falta de voluntad verdadera para resolver grandes problemas como el de la violencia y la falta de crecimiento. Posiblemente la élite no apueste ya por un sucesor de Peña a menos que fuese Aurelio Nuño, con quien la televisión como ariete ha impulsado la cruzada por la privatización de la educación. A él se le placea a marchas forzadas. Y es por quién, a decir de muchos, se está gastando dinero a manos llenas en los periódicos y en la televisión, dinero de la SEP, es decir, del erario.

El PAN es un partido en crisis y quién sabe si pueda generar un candidato aceptable y, sobre todo, con fuerza. Pero está Margarita Zavala, una mujer que ofrecería sin rubor todo, al estilo de su mediocre esposo, por ser candidata de esa oligarquía, fuese desde el trampolín del PAN o abjurando de este partido para volverse candidata “independiente”.

En la baraja de la oligarquía también entra la carta del jefe de gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, a condición de que sea “independiente” en virtud del letal desprestigio en que Los Chuchos han sumido al PRD. Incluso desde Los Pinos hay línea para que el PRI no sólo no ataque a éste sino que ayude a embarnecerlo. La élite y el PRI necesitan ante todo que alguien ayude a estorbar en el camino a El Peje y a restarle votos.

Bueno, hay hasta quienes piensan que El Bronco, que ganó como independiente la gubernatura de Nuevo León, podría ser otro as bajo la manga de la oligarquía. Baste recordar que en su experiencia de triunfo están los poderosos capitales que le impulsaron, junto con el diario Reforma, lo que subraya el distanciamiento con el PRI y el PAN de estos otros factores de poder.

A todas luces va a ser el dinero lo que tratará de parar a López Obrador, a quien tirios y troyanos nuevamente ven como un puntero casi inalcanzable. Hablamos de diez partidos: eso que llaman el PRIAN, siete satélites (PRD incluido) y el único opositor Morena.

Por eso al líder del PRI, Manlio Fabio Beltrones, le urge apagarle los reflectores al tabasqueño, pues acusó a éste de utilizar de manera tramposa los tiempos oficiales a que tienen acceso los partidos políticos en radio y televisión, a fin de construir sus candidaturas. Según Beltrones, se está utilizando un vacío en la legislación y eso se llama actuar de manera tramposa.

Pero El Peje va un paso adelante. Si bien aprovechó alguna laguna en la ley, lo hizo para compensar algo bastante antidemocrático y antiperiodístico en este país: el hecho de que el principal opositor no logre espacios en los noticiarios o en la mayoría de los diarios, salvo cuando se trata de golpearlo. En la televisión -nos consta- se da “línea” para ello. Y casi todos los diarios siguen en esa cultura de “la línea”, en la que le sirven al que paga o al que creen que les va a dar: el gobierno.

Por todo eso fue que López Obrador ironizó contra el dirigente priista. Dijo: “Beltrones puede salir en los medios electrónicos de comunicación porque tiene buena imagen, es un político honesto y muy respetado; entonces se elegiría muy bien”.

Con su habilidad, AMLO ya tiene derecho al reflector como dirigente formal de un partido, así que la queja de Beltrones llega a destiempo. De lo que debe preocuparse seriamente, y así lo indica la creación de Morena, es de asegurarse de tener una maquinaria bien aceitada no sólo para producir votos sino para contarlos bien en la mayor cantidad de casillas posible. Eso es lo que en las dos elecciones anteriores le falló.

Por lo demás, ya lo dijo Pablo Gómez, quien como senador del PRD fue uno de los artífices de la reforma electoral de 2007, la que puso fin a la compra de tiempos a las televisoras: Beltrones busca congraciarse con Televisa y Televisión Azteca, que quieren volver a hacer un negocio ilegítimo de vender tiempo.

*Periodista