Barbosa acusa reparto de ministros por PAN y PRI

CIUDAD DE MÉXICO, 2 de octubre, ( CÍRCULO DIGITAL ) .– El coordinador del PRD en el Senado, Miguel Barbosa, acusó que “cabilderos” del PRI y del PAN “están desatados” y ejercen presión para que el presidente Enrique Peña Nieto proponga a dos candidatos a ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) afines a ambos partidos políticos.

En conferencia de prensa, respaldado por legisladores perredistas, Barbosa Huerta exigió a Peña Nieto comportarse como un verdadero Jefe de Estado y no politizar a la Corte.

Precisó que se ha denunciado públicamente por ciudadanos que el PRI y el PAN pretenden repartirse los dos lugares que este año quedarán vacantes en la SCJN, lo que ha propiciado que magistrados del Poder Judicial se pronuncien por perfiles adecuados al cargo y no afines a los partidos políticos.

Los legisladores no descartan que entre los candidatos se encuentre el expresidente del Senado y legislador del PRI con licencia, Raúl Cervantes, incluso se habla del panista Santiago Creel, quien ha precisado que no buscará este cargo.

Miguel Barbosa también adelantó que el PRD presentará una iniciativa de reforma constitucional para que los estados no bloqueen las candidaturas independientes.

Advirtió que buscará un pronunciamiento del Senado en materia de candidaturas independientes ya que integrantes del PRI, PAN, PRD, PT e independientes se han pronunciado en favor de esta figura.

Criticó que los panistas hayan anunciado una iniciativa al respecto y no la hayan presentado formalmente al Congreso.

En cuanto a las advertencias de populismo emitidas por Enrique Peña Nieto en foros nacionales e internacionales, el líder de la bancada recordó que el populismo también puede estar en el gobierno.

“El populismo no es únicamente una estrategia que se hace desde la oposición. El discurso populista también puede provenir desde el gobierno, o proviene desde el gobierno (…) El populismo desde el gobierno ha sido uno de los principales problemas de México porque fácilmente se convierte en demagogia y lo que resulta es una forma de encubrimiento de actos de corrupción y de tráfico de influencias”, agregó.

Vía El Economista