Bloqueando indeseables

Por la Espiral

En España, la lucha contra el fraude y el blanqueo de capitales se ha tomado como un asunto de seriedad mayúscula máxime tras los bochornosos casos que involucran en presuntas operaciones opacas tanto a connotados  políticos como al cuñado del Rey Felipe VI.

No sólo es cuestión de atajar el camino de la delincuencia, detectarla mediante sus movimientos financieros también la intención es evitar el financiamiento a grupos terroristas.

En Europa ha crecido el temor de que la Yihad pueda atentar en cualquier momento tras infiltrar a  alguna célula entrenada para matar; y si se sigue el rastro del dinero es una buena forma de dar con “la mano que mece la cuna”. De prevenir.

Desde 2012 en España han sido limitadas las operaciones  in cash justo en una economía donde el boom del ladrillo hizo aflorar la circulación de billetes de 500 euros.

La compra de vehículos y hasta de bienes inmuebles otrora liquidados en efectivo, en la actualidad son adquisiciones imposibles de efectuar con dinero constante y sonante.

Tanto las personas físicas como morales únicamente pueden usar hasta 2 mil 500 euros como cantidad limitada en efectivo para apoquinar alguna determinada transacción en comercios y prestación de servicios.

La nueva Ley contra el fraude fiscal ha sido muy aplaudida por su mentor: Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda,  anunció recientemente que gracias a los cambios fiscales de los últimos años en la legislación tributaria ingresaron 12 mil 318 millones de euros, un 12.5% más, respecto de 2013 como resultado directo “de los planes de lucha contra el fraude”.

Es que hasta los comerciantes se fijan qué tipo de personas sacan un rollito de billetes de a 500 o 200 y hasta las billeteras más recargadas de  papel moneda son motivo de sospecha.

Mucho está cambiando al interior de España y por supuesto en el seno de los países miembros de la Unión Europea (UE) y la eurozona. Hace poco más de una década que es práctica común solicitar el Documento Nacional de Identidad (DNI)  o el pasaporte para  cobrar un bien o servicio con una tarjeta bancaria, sea de débito o de crédito.

Ante la carencia de cualquiera, el comerciante o prestador del servicio, tiene la obligación de rechazar el medio de desembolso.

Ni hoteles, ni restaurantes, ni tiendas departamentales o de autoservicios, ningún sitio está exento de pedir a la persona su identificación si paga con tarjeta bancaria.

También es verdad que las tarjetas de crédito y débito deben coincidir con el nombre completo  y la firma impresa en el DNI o en el pasaporte. Precisamente conozco varios casos de mexicanos que han viajado a España y llevan sus gastos con tarjetas bancarias; al menos sé de dos personas que tuvieron constantes problemas porque su plástico  de débito (no recuerdo si era HSBC o Banorte)  únicamente mostraba al reverso la firma, empero, no figuraba el nombre del portador.

A COLACIÓN

Apretar más las tuercas ese es el propósito. Desde que arrancó 2015 todas las instituciones de crédito, las tiendas departamentales y de autoservicio han ido solicitando a todos sus clientes, sin distinción alguna, que proporcionen una fotocopia de su DNI o pasaporte.

Y es que, a partir del 30 de abril, aquellas cuentas cuyos clientes -personas físicas y morales- no presenten la identificación solicitada quedarán  inmovilizadas.

Esto es sus dueños no podrán retirar dinero de ningún cajero automático, de ningún banco, ni domiciliar servicios, en suma cuenta inutilizada.

Hasta el momento se sabe que hay cuatro millones de cuentas bancarias en riesgo de quedar bloqueadas de un universo aproximado de  70 millones de cuentas bancarias sin considerar las tarjetas de las tiendas departamentales y de autoservicio.

Las autoridades han tomado la decisión de dar una prórroga hasta el 11 de mayo, a partir de ese día, los clientes que sigan sin entregar fotocopia de su identificación oficial no dispondrán de dinero en los cajeros; después conforme avancen los días, les será imposible retirar de las sucursales hasta que sean inmovilizadas absolutamente.

Para desbloquear la cuenta o cuentas,  para  derrumbar esta muralla financiera, el cliente tendrá hasta tres meses para iniciar un proceso de reclamación con las autoridades competentes que además de la identificación solicitarán otra serie de documentación más acuciosa a fin de desvelar cualquier atisbo de sospecha.