Chilangos de primera, servicios de quinta

Cúpula Política

*Fernando Ríos Parra

Para el año entrante, el debate público y la agenda de gobierno de la Ciudad de México se centrará en la que será la primera Constitución de la capital del país, en una decisión de los legisladores que aún no se ven los alcances de por qué sí, ahora, en un año de recortes presupuestales y de poco crecimiento, se tiene previsto el erogar miles de millones de pesos para convertir a los distritofederalenses en ciudadanos de primera, pero, lamentablemente, con servicios públicos de quinta.

De entrada, se tiene previsto el que se tendrá que gastar millonarios recursos para organizar la elección y las campañas electorales -como si no tuviéramos todos los mexicanos con el gasto de las campañas para renovar trece gubernaturas en todo el país, previstas para este 2016, incluída la eleccción extraordinaria de Colima-de quienes integrarán la Asamblea Constituyente.

Como se ha informado, esta Asamblea Constituyente estará conformada por 100 personajes, de los cuales 60 serán electos por el voto y 40 por designación presidencial, lo cual plantea ya, oootra vez, vicios de origen porque se creará un ente con la mancha de impureza que ha caracterizado al Distrito Federal, desde sus orígenes, al asentarse aquí los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) para todo el país y que ha ido avanzando paulatinamente, con la elección del Jefe de Gobierno del DF, asambleístas (diputados locales), diputados federales y senadores.

En estricto sensus, como lo establecen los abogados, sí es necesaria una Constitución para la capital del país, que servirá, se sostiene, para dividir los tres poderes de la Ciudad de México, pero, ¿por qué hacerlo ya en momentos de dificultades económicas que ya empezaron a sentirse por la baja en el precio de los hidrocarburos y que significarán recortes al presupuesto de más de  220 mil millones de pesos, reflejándose en menos beneficios para los 100 millones de habitantes y en un creciente desempleo?

Un informe de la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL) advierte que para el año entrante el crecimiento económico para la región, donde está incluído nuestro país, naturalmente, habrá una desaceleración en este rubro, a pesar de que los Estados Unidos de América tendrán un repunte y aceleramiento.

Los índices de crecimiento para Chile, por ejemplo, se contemplan en el 2016 de 2.1 por ciento; Colombia con el 3 por ciento; Perú con el 3.4 por ciento; Venezuela seguirá en el derrumbe económico de más de un 7 por ciento y México del orden de los 2.5 por ciento, conforme a la estimación del Bank of America Merrill Linch, contrario al súper optimismo de Santander del primer pronóstico citado.

Por encima de ello, la CEPAL considera que “el problema de México es que la economía crece poco  y la pobreza aumenta”, dado los reportes oficiales revelados en el mes de julio pasado, donde se señalan las contradicciones en pobres y pobreza extrema, en un juego de cifras maquilladas que no pudieron cuadrar en la administración de Enrique Peña.

La manipulación de los datos de crecimiento económico no es privativo de naciones como la nuestra, también, en Argentina, el kirchnerismo al que los chés le acaban de dar una sonora patada, también creció un 2 por ciento, según la ex presidenta Cristina Fernández viudad de Kirchner, pero, sólo fue, según cifras extraoficiales del orden del 0.8 por ciento. Este mismo pronóstico se mantiene para el 2016 con el gobierno entrante de Mauricio Macri.

Sin embargo, para que no se crea eso de que “mal de muchos, consuelo de tontos”, en América Latina los países que si crecerán arriba de un 4 por ciento son las pequeñas como Bolivia, Cuba, Guatemala, Nicaragua, Panamá y la República Dominicana.

¿Por qué estas mini naciones sí y por qué México no?

Eso los tecnócratas del sexenio y  los “thinks tanks” peñistas se meten en mil explicaciones, ante una serie de desaciertos y de una mala conducción del país, por encima de los vaivenes del precio del petróleo.

Así las cosas, la situación económica para México no se antoja bonancible, pero eso sí, se prepara el gastazo para elegir a la Asamblea Constituyente de la ciudad de México que definirá los principios y valores de los distritofederalenses en el plano legal.

Se advierte ya que, los ciudadanos de la capital seremos, si así lo determinan los preclaros asambleístas constituyentes, en chilangos de primera, pero, oh calamidad, tenemos servicios de quinta.

Todos sabemos que el problema no está en las leyes, sino en quienes las aplican.

Lamentablemente, no podemos esperar quienes vivimos en la capital del país, una mejora sustancial en los servicios que se brinden de parte de quienes sean alcaldes y no delegados políticos y que ahora sean cabildos y no la pléyade de funcionarios de dudosa reputación quienes son designados para que tomen decisiones que afectan obras públicas, bacheo de calles, atención a fugas de agua, mejoras en banquetas, colocación de alumbrado público, impartición de justicia en el ministerio público, etc., etc.

Los trámites que se realizan en el Registro Público, en la expedición de licencias para conducir, la corrupción en los verificentros, los problemas de vivienda, la recolección de basura, etc., etc., no se resolverán de parte de estos preclaros constituyentes, pero eso sí, todos los mexicanos erogarán recursos públicos para que se tenga la primera Constitución  de la capital del país.

Desde los diputados federales, los asambleístas del DF, hasta la estructura oficial del GDF, encabezada por Miguel Mancera, no se entiende lo más simple: dar mejores servicios en lo básico, como es bacheo de calles, mejora del ornato urbano, vivienda para los desposeídos -no invasiones a predios mostrencos, como lo hace y propicia el GDF con la Asamblea de Barrios-, cero corrupción policial en tránsito y en seguridad pública, mejores servicios de agua potable -en Iztapalapa, hay tandeo-, mejores sistemas de salud, por citar algunos que lastiman, día con día a todos los capitalinos.

Eso sí, para la demagogia, para abordar y versar sobre otros puntos de democracia, tanto diputados, asambleístas y funcionarios del GDF se las gastan solos, pero no atienden lo esencial, como es una mejora de los servicios públicos que deben de prestar con eficiencia y, otro punto, reducir la opacidad tanto en la ALDF, donde se gastan carretadas de dinero en asesores, parientes incrustados en la nómina y, en las mismas delegaciones donde hay aviadores y personal que nada le reditúa a la ciudadanía que es la que los mantiene sin hacer nada, en muchos de los casos.

¿Para qué entonces una Constitución para la ciudad de México? Sólo para dar ribeteadas de democracia y de lucimiento a personajes, como Fernando Belauzarán, fallido aspirante a dirigir el PRD, quien se pronunció por el consumo lúdico de la marihuana y cuando se dio a conocer la decisión de la Suprema Corte de Justicia de otorgar el amparo para este fin a cuatro solicitantes, expresó que le daban ganas de”echarse un churro”, ya que se le antojaba, tras darse a conocer la noticia. Tanto Belauzarán como otros más, no se han dado una vuelta a los Centros de Integración Juvenil para ver los problemas de salud que se tienen por el uso, abuso y consumo de la marihuana entre los adictos y que no pueden salir de este problema de salud privada y pública para los capitalinos.

*Periodista

fernandoriosparrra@hotmail.com