Con Francisco los cubanos tienen una “esperanza desmesurada”

CIUDAD DE MÉXICO, 20 de septiembre, (CÍRCULO DIGITAL).– Hugo Pérez Carreón es un católico cubano. Este domingo asistió a la misa del Papa aquí y aunque se lo notó eufórico por la visita apostólica a la isla, reconoció que muchos de sus connacionales parecen depositar una “esperanza desmesurada” en la figura de Francisco.

Sentado en una silla de plástico verde, en una de las primeras filas de la Plaza de la Revolución y con un sombrero color café, aseguró a Notimex que en Cuba “el pueblo está muy necesitado, porque está muy seco de esperanza”.

“Hay una gran esperanza con el Papa, incluso yo he atajado a mucha gente y le he dicho: ‘no pero tú tienes que hacer lo tuyo, el Papa va a hacer lo de él’”, dijo, mientras esperaba atento la llegada del papamóvil.

“Hay una esperanza desmesurada con el Papa, con el acercamiento con Estados Unidos, aquí cualquier cosa es una esperanza”, apuntó.

Aún así destacó el mensaje de Jorge Mario Bergoglio. Subrayó su discurso durante la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto José Martí, sobre todo la parte en la cual sostuvo que los problemas se deben resolver “por encima de los grupos y dinastías”.

“Su mensaje es muy certero. Creo que ese es el mayor don de este Papa, ser misionero de la misericordia y ¿qué implica eso?, si no se es limpio y puro no se puede traer misericordia, él lo logra con todo”, estableció.

“(La visita) ha sido un acontecimiento que ha exigido el máximo esfuerzo sobre todo de los católicos, de la Iglesia, aunque en muchas esferas de la población se ha sentido. El Papa llama la atención también fuera de la Iglesia”, apuntó.

Junto a él estaba Miriam Tudia, una mujer mayor en silla de ruedas. Sin importar su condición ella llegó a las tres de la madrugada de este domingo hasta la plaza para ocupar un buen lugar.

Confesó haberse emocionado con las palabras de Jorge Mario Bergoglio, a quien lo calificó como un misionero de la paz, del amor y de la ternura.

“Es muy especial, para los que tienen dificultad, para los pobres, para los niños, para los que tienen problemas físicos. Eso se ve, es un Papa especial, único. Aunque sea argentino, eso es lo mejor que tiene, es argentino y se siente, es latino”, insistió.

Muchas banderas de diversos países ondearon esta mañana en la explanada, bajo el famoso mural de hierro que representa la silueta del Che Guevara: no sólo de Cuba y El Vaticano, también de Brasil y Argentina.

Entre todos esos colores también se vieron enseñas de México. Hasta allí llegó una religiosa originaria de Guadalajara e integrante de la congregación de las Siervas de Jesús de la Caridad. Ella se llama Ema Guiñara Fernández y desde hace dos años vive en la isla.

En la parroquia de Placeta ella, junto a otras seis monjas, realiza visita pastoral, da catequesis, ayuda a los fieles.

“La gente es muy acogedora, nos recibe muy bien, nos quieren mucho. Es una gracia de Dios y un don muy grande que el Papa venga a visitarnos. La gente está muy contenta y agradecida porque se le quiere mucho. Él es muy cercano, nos inspira a amar más a Jesús y a hacerlo el centro de nuestra existencia”, indicó.

De la emoción de los fieles cubanos habló Alena Pérez Torres, de la iglesia de Santa Fe en La Habana, quien pasó toda la noche en la Plaza de la Revolución con su cargo de voluntaria “acomodadora”, encargada de indicar a los asistentes su lugar.

“No existen palabras para describir lo que siento de estar acá, es la primera vez, ya había estado con la visita de Benedicto XVI pero estuve del otro lado de la valla y no pude pasar aquí”, sostuvo.

“Es lo más a lo que se puede aspirar, las personas de la Iglesia, quienes somos cristianos, que su representante en la tierra venga a darnos su bendición, todos estamos muy felices y contentos”, explicó.

Cuando se le preguntó qué significaba para todo Cuba el mensaje de Francisco, la muchacha dudó y se sintió incómoda, pero finalmente respondió: “Depende de cómo uno lo quiera ver, como lo sienta”.