Crudezas

Por la espiral

La enésima caída de los petroprecios tiene en vilo a más de una docena de países monodependientes de este insumo energético no renovable, además de los que forman parte del cónclave de la OPEP, también figuran otros como México atrapados en una reforma energética que no despega.

Los tiempos cambian prueba eficaz es la tendencia en el mercado del petróleo otrora utilizado como arma de guerra comercial y económica, a la sazón un chantaje que por años, incluso décadas, condicionó el crecimiento así como los presupuestos de los países más industrializados.

Estados Unidos aprendió muy bien la lección de la guerra de los petroprecios desatada desde 1970 cuando los países productores árabes dominantes  entonces (con bastos caudales de reservas) restringieron la oferta y crearon un shock en el mercado internacional.

El petróleo como  coacción en respuesta al apoyo de Estados Unidos y Gran Bretaña a los israelitas nunca consiguió ayudar efectivamente a los palestinos  únicamente se logró que la década de los ochenta fuera terriblemente inflacionaria, de abultados déficits en el presupuesto y endeudamientos a diestra y siniestra.

La época de la economía bastarda de Thatcher y Reagan. Pero no se consiguió nada más que fastidiar el crecimiento de los países industriales y golpear el bolsillo de los consumidores.

Lo que sí cambió fue la política energética estadounidense una de las principales economías importadoras de petróleo fue modificando a golpe de cincel macizo su pirámide energética además de diversificarse explorando en los biocombustibles; las fuerzas eólicas, solares hasta encontrar en el lumen del shale y el fracking a sus nuevas estrellas.

Resulta que en la actualidad es Estados Unidos uno de los países que más aumentan a ritmo trepidante el cúmulo de sus reservas tanto de petróleo como de gas.

A colación

Mientras la OPEP está más fragmentada que nunca entre sus países miembros ocupados en atender intrincados problemas internos, la correduría Goldman Sachs estima que el petróleo  pronto podría tocar los 30 dólares por barril.

Bajo ese marco, hace unos días el precio del barril WTI llegó a los 40.80 dólares, un nivel crítico no visto en los últimos seis años, y continuará desinflando.

Las premisas han cambiado en la candente aldea global guiadas por  Estados Unidos la mano que mece la cuna cuyas maniobras han provocado una serie de alteraciones en el mercado internacional: una guerra de divisas -ante la situación dubitativa de la Reserva Federal de subir o no las tasas de interés;  una caída en el precio del petróleo debido al incremento en el stock  de la Unión Americana.

¿Qué hay detrás?  El  petróleo usado como arma de guerra, pero está  vez, por Estados Unidos. Así es la economía a la que por décadas desdeñaron a la hora de la comida ahora está devolviendo el favor siendo anfitriona de un crudo banquete de manjares que  castigan los ingresos, colapsan los presupuestos y el PIB de los países basados en el petróleo. Qué se lo pregunten a Rusia y a Venezuela indigestados al segundo plato y con el postre en el camino.

Y ay México siempre llega tarde a todo. El proceso de desregulación, liberalización y destete de las finanzas públicas y la balanza comercial respecto del petróleo debió comenzar en el sexenio del presidente José López Portillo.

Sí, cuando la dependencia estadounidense hacia  los insumos energéticos de Pemex todavía era pronunciada. Empero, se fue postergando sexenio tras sexenio, empantanado en la maraña de la politización, el nacionalismo mal entendido y las vestiduras rasgadas.

La consabida reforma energética con la privatización de Petróleos Mexicanos sucede en el peor de los escenarios: con Estados Unidos fortalecido energéticamente hablando y siendo ahora exportador de gasolina, gas y otros petroquímicos a la economía azteca; con los petroprecios en tendencia bajista y  muchos otros países con yacimientos descubiertos dispuestos a la exploración fácil e inmediata.

Los errores se pagan, postergar las indecisiones calan el bolsillo de los consumidores. Hoy los mexicanos ven subir constantemente el precio de la gasolina y cada golpe a los petroprecios implica menos gasto,  menos presupuesto y menor crecimiento.  Y se ahondan las contradicciones como con la gasolina.

En España, el precio de la gasolina sigue cayendo, en el último mes ha descendido un 5 por ciento. Llenar un tanque de 55 litros cuesta de media unos 66 euros.

En Estados Unidos, el galón de gasolina ha retrocedido de 3.40 dólares a cerca de los dós dólares en promedio. En México, crudezas del subdesarrollo sigue aumentando.

Claudia Luna Palencia es periodista mexicana, con más de 25 años de trayectoria, experta en temas económicos, financieros y de negocios. Desde hace una década radica en España.