De Temixco a Cuernavaca; del crimen a la politiquería

Percepción Política

*Juan Manuel Magaña

Pobre Morelos y más pobre Cuernavaca: ambas entidades políticas están entre uno de Los Chuchos y un ex futbolista políticamente analfabeto. Y en una crisis como esta de la violencia que se vive allá, de ambos aflora sin rubor lo peor que tiene cada uno.

Del gobernador Graco Ramírez es sabido que se trata de uno de Los Chuchos más conspicuos, lo que equivale a decir que pertenece a uno de los grupúsculos con menos escrúpulos de los que han destacado en la política nacional y de los que han desprestigiado a la izquierda como verdadera opción política. Por añadidura, Graco ha mostrado a más no poder su incapacidad de gobernar.

Siempre flotando en la politiquería, Ramírez lo mismo dice tener aspiraciones presidenciales que ahora trenzarse con más pasión en una disputa política con Cuauhtémoc Blanco, como si esa fuera la respuesta adecuada contra una invasión del narco en Morelos expresada ahora en el asesinato de la alcaldesa de Temixco. ¿En qué momento lo ocurrido en Temixco provocó un gran sismo en Cuernavaca?

Del ex futbolista Blanco hay que traer a colación la definición que el poeta Javier Sicilia ha hecho de él: el ahora alcalde “no cuenta con talento político y es ignorante, inestable y violento… se calienta rápido, responde violentamente”.

Por eso sólo teniendo en cuenta la personalidad de ambos personajes como contexto es que uno puede tratar de entender lo que hay detrás de sus respuestas a la actual crisis de inseguridad y violencia.

Por un lado, Graco Ramírez impuso por decreto el Mando Único policial en 15 de los 33 municipios de Morelos, lo que implicó asumir por parte de su gobierno el control de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Cuernavaca. La medida se ejecutó ya, respaldada por elementos del Ejército y de la Gendarmería.

Es decir, Graco halló en el asesinato de la alcaldesa perredista de Temixco, Gisela Raquel Mota Ocampo, la forma de meter la mano e poner su voluntad en los asuntos de una entidad con autonomía propia como lo es la ciudad de Cuernavaca.

Pero no sólo eso. El gobernador dijo que detrás del alcalde de Cuernavaca hay gente interesada en que los grupos criminales vuelvan a tomar control de la plaza. Se refirió concretamente “a un personaje que tuvo aquí (en Cuernavaca) el privilegio de controlar en muchos sentidos, bajo la figura empresarial, con artistas, etcétera, y haciendo palenques, pero vinculado a los que son los Guerreros Unidos”. Dio el nombre: Federico Figueroa, hermano del cantante extinto Joan Sebastian.

También reveló que el fin de semana se reunió con Cuauhtémoc Blanco para hacerle ver todo esto, pero denunció que “su actitud fue grosera y no comprende la magnitud del combate a la delincuencia organizada”.

Como se ve hay muchas cosas que sí se le podrían creer a Graco. Pero también a Cuauhtémoc, quien de entrada respondió que “la ocupación” de la Secretaría de Seguridad Ciudadana por parte del Mando Único “es un golpe de Estado al municipio”. Y parece no faltarle razón.

Lo interesante es que Blanco Bravo responsabilizó al gobernador, y el sabrá por qué, de cualquier cosa que le suceda a su persona, a su familia y a su equipo de trabajo.

En medio de todo ello, el gobierno federal ha filtrado su posición en los medios de comunicación. Se dice que está bastante preocupado por el choque que existe entre Blanco y Ramírez. Se observa que estas diferencias políticas entre el presidente municipal y el gobernador llegan en el peor momento para los morelenses, pues en momentos en que las organizaciones criminales aprovechan el cambio de autoridades municipales para disputarse el control en la entidad mediante una guerra abierta, sólo con la unidad de todos los niveles de gobierno se les puede hacer frente.

Se dice que -como si eso sirviera realmente- la Secretaría de la Defensa Nacional, la Marina, la Comisión Nacional de Seguridad y la Policía Federal están apoyando a Morelos, pero que si el choque político Graco-Cuauhtémoc fuera más fuerte entonces se podría intervenir más.

 

Pura politiquería. Pobres morelenses.

*Periodista