Derroches imperdonables

Por la Espiral

*Claudia Luna Palencia

Hay quienes sostienen que como somos demasiados seres humanos la disponibilidad de recursos no alcanza para todos, incluyendo, los insumos alimenticios. Otros consideramos que persiste una  mala distribución como una regla para la generalidad.

Veámoslo en un renglón esencial: la comida. Las hambrunas de África ante la sequía y la desertificación bien podrían corregirse tomando acciones de política alimentaria.

¿Por qué no se hace de forma definitiva? A mi juicio debido a que también la pobreza y el hambre funcionan como una maquinaria alrededor de la que opera un negocio de mucho dinero, desgraciadamente, sólo una pequeña parte llega para sus verdaderos fines.

En la problemática de la producción y distribución de los insumos alimenticios hay muchas teorías y políticas al respecto, lo cierto es que estrenamos nuevo siglo y milenio pero siguen sin resolverse las desigualdades e inequidades en torno a los alimentos.

Hoy en día con tantos avances tecnológicos, en la medicina y biogenética, un ser humano que muera por hambre o inanición ante la falta de sustento debería estar  prohibido constitucionalmente.

El derecho a la vida también debería incluir el derecho a tener acceso a los alimentos.  Lo anterior lo pongo como punto de reflexión para analizar cuánta comida desperdiciamos de manera voluntaria, justo  cuando en algún otro lugar (y quizá no tan  lejos) existe otra persona buscando sobras en los contenedores.

Deberíamos tener presente una máxima en la piel: “Lo que a ti te sobra, lo requiere alguien más”. Con la comida sucede todos los días en restaurantes, supermercados,  tiendas de abarrotes y por supuesto…hogares.

Las toneladas de comida desechadas son aproximadas empero no dejan de ser escandalosas, por ejemplo, España es el sexto país que más comida despilfarra en el mundo.  “Anualmente se tiran más de tres toneladas de comida, esto es,  164.47 kilos por persona al año”.

Los demás países de Europa andan por el mismo baremo de allí que en promedio cada europeo desperdicie 179 kilos de alimentos al año como si no hubiera pobres, marginados, excluidos y por supuesto seres hambrientos.

Muy lamentable verdad y además un doble perjuicio tanto para la persona que carece del alimento como  para la persona que lo compró porque está mal utilizando el dinero de su bolsillo.

Los hogares son una auténtica “coladera” y todo como resultado de una mala planeación derivada de vivir una era del consumismo que impulsa a las personas a gastar sin razonar y sin racionar.

De esta forma, el 50% de la compra del supermercado acabará en la basura ya sea porque se caducaron algunos productos o bien porque los más frescos nunca fueron cocinados por una u otra circunstancia.

No es para menos sugerir el recalibrar las verdaderas necesidades de la familia, también es verdad que las generaciones actuales hemos perdido la capacidad de reutilizar las sobras en otros guisos.

A COLACIÓN

No hay diferencias en países más o menos desarrollados para el tema que estamos abordando, desafortunadamente México con sus millones de pobres no repara en la relevancia de evitar el desperdicio.

De acuerdo con la Asociación Mexicana de Bancos de Alimentos (AMBA) todos los días en México se tiran en el país más de 30 mil toneladas de alimentos en buen estado.

Me parece inconcebible, por eso el reproche a la mala distribución de los recursos y por cuanto corresponde a las decisiones de la microeconomía que atañe a personas y familias derivado, insisto, de una pésima planeación del gasto y del ajuste a las necesidades reales.

Precisamente, la AMBA se dedica a rescatar alimentos de los supermercados y centrales de abasto logrando que un millón 300 mil personas coman diariamente en México gracias a este acopio.

Sin embargo, en definitiva, lo que todos debemos hacer es sumarnos a una modo de vida de “sobrante cero” y máxime en algo tan delicado como son los alimentos.

*Claudia Luna Palencia es periodista especializada en temas económicos, financieros y de negocios. Su primera etapa profesional la desarrolló en México, en importantes diarios como El Financiero, Reforma, El Economista. Desde hace una década hace periodismo desde España.

@claudialunapale