Desconfianza y catástrofe

Percepción política

Es impresionante cómo la desconfianza que inspira este gobierno -y la consiguiente incertidumbre que ello despierta sobre el futuro- abarca ya a los sectores más disímiles del país.

La semana pasada, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) advirtió de ‘‘la catástrofe y la tormenta que vienen’’.

El grupo insurgente manifestó que ‘‘lo que vemos no es nada bueno. Vemos que viene algo terrible, más destructivo si posible fuera, pero otra vez vemos que quienes piensan y analizan nada dicen de eso. Siguen repitiendo lo de hace 20 años, 40 años, un siglo. Y vemos que organizaciones, grupos, colectivos, personas, siguen en lo mismo, presentando falsas opciones excluyentes, juzgando y condenando a lo otro, a lo diferente. Y más: despreciándonos por lo que decimos que vemos’’.

Lo que le ha pasado a México es ya de por sí un desastre. Pero hablar en este momento de una catástrofe es algo que ya no suena descabellado. La crisis del país es general, es política, económica, social, moral, de seguridad, humanitaria, y eso va a tener consecuencias, que en el mejor de los casos sería fuertes cambios.

Cambios que corrijan los fuertes cambios -las extremas reformas estructurales- que amenazan con acabar de hundir al país.

Todos los días surgen más datos de la involución económica nacional. Y así como los zapatistas desconfían de lo que viene, también los empresarios dudan del rumbo que este gobierno da a México.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó que el indicador de confianza empresarial cayó 1.6 puntos el pasado marzo, con respecto al nivel alcanzado en febrero, con lo que se mantiene el retroceso observado desde el año pasado.

Pero no es nueva la preocupación empresarial y más bien se acentúa. La Encuesta Mensual de Opinión Empresarial (EMOE) elaborada por el Inegi reflejó que al comparar la confianza del sector privado en la economía entre marzo de 2014 y el mismo mes de 2015 en el segmento de comercio se redujo 5.9 puntos, en la construcción 4.1, y en el sector manufacturero 3.2 puntos.

Estos indicadores de confianza empresarial (ICE) se elaboran con la percepción que tienen directivos empresariales del sector manufacturero, de la construcción y del comercio sobre la situación económica del país y sus empresas, así como de sus expectativas.

La EMOE sirve para obtener la percepción de los directivos sobre la situación de la economía durante marzo y en comparación con febrero de este año. La confianza se redujo en diversos indicadores como: 1 si es el momento adecuado para invertir; 2 la situación económica del país; 3 la situación económica de sus propias empresas, y 4 la confianza en su futuro, que también bajó.

Ni los ejecutivos de empresas ni la guerrilla que alguna vez le declaró la guerra al Estado mexicano aportan ideas factibles que cambien su propia desconfianza hacia el futuro.

De cara a la incertidumbre, el EZLN, en voz de su líder histórico, el subcomandante Marcos, sólo critica que las fuerzas del país sigan ‘‘recurriendo a los mismos métodos de lucha: a las marchas, reales o virtuales; con elecciones, con encuestas, con mítines’’.

Interesante cuestionamiento de Marcos a esa ficción en que vivimos que se llama democracia. El asunto es que sin esa ficción, ¿qué sigue?

En el pasado, los gobiernos priistas descalificaban a sus críticos con el sobrenombre de “agoreros del desastre”. La profecía se ha cumplido, el desastre ya está aquí y sus autores son esos gobiernos priistas y sus discípulos panistas.