Despiden con ceremonia de lujo a la ministra que liberó a la francesa Florence Cassez

Al escuchar el golpe del mallete, símbolo de autoridad suprema, que clausuró la sesión solemne, concluyó también la carrera como Juez de la Ministra Olga María del Carmen Sánchez Cordero y del Ministro Juan Silva Meza.

En ceremonia conjunta de los Plenos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), del Consejo de la Judicatura Federal (CJF) y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), el Ministro Silva Meza con profunda emoción hizo uso de la palabra por última vez ante ese salón.

Todavía en su carácter de Ministro activo de la SCJN, al servicio del Poder Judicial de la federación desde hace más de 20 años, Juan Silva expresó su satisfacción ser Juez hasta este momento de su vida, “no hay más satisfactorio que honrar y cumplir mi vocación”.

“Créanme, vale la pena serlo. Es un compromiso pleno, intenso, lleno de humanidad”, dijo al resumir su pasión profesional y vocación.

Silva Meza describió el arte y oficio de ser Juez como algo que se construye con ciencia, experiencia y mucha paciencia. “Está lleno de humanidad, porque en esta profesión se conoce de verdad y a fondo al ser humano, en sus luces y en sus sombras”, sumó a su discurso de despedida.

En su última jornada en el Alto Tribunal de la República, Juan Silva Meza exaltó la humanidad y el humanismo que al final son los incentivos en la realización de su trabajo todos los días, a lo largo de casi 21 años.

“Este, es el sentido trascendente de la justicia. Por eso, ser Juez es un empeño de enorme responsabilidad. Este oficio requiere honorabilidad, profesionalismo y humildad”, honró en su mensaje.

“Ser juez no permite protagonismo; ni afanes individuales, de fama e importancia. Ser juez de verdad, en una república democrática, requiere sencillez: humildad en el actuar, modestia intelectual, serenidad en el juicio y prudencia en la resolución”.

“Creo en el juez republicano: totalmente independiente, congruente, prudente, sensato y discreto. No sé si lo he sido, pero sí sé que, eso, fue lo que siempre traté de ser”, enfatizó hacia los Ministros presentes en la honorable institución.

En el balance de su interpretación más íntima y persona, dijo que podría ser el haber tratado siempre se hacer el bien, actuando de buena fe y con apego a su conciencia, principios y convicciones, tratando de proteger los derechos de las personas y preservando la seguridad constitucional. “Nada ni nadie por encima de la Constitución y la Ley”.

Desde la Suprema Corte, como pieza fundamental de la democracia del país, Juan Silva indicó que debe ser garante de los derechos, y los jueces deben seguir siendo la última línea de defensa de los derechos de los mexicanos, y el principio pro-persona, el eje rector para formar interpretaciones del Alto Órgano Colegiado, en materia de derechos humanos.

“Mi servicio a México no concluye hoy, sólo cambia de escenario”, aseveró el Ministro al entregar la Toga, la cual refirió “no dignifica a quien la lleva, es la persona quien la prestigia o la denigra.

Al concluir su labor en el Alto Tribunal, Juan N. Silva Meza entregó su alta investidura, la cual afirmó recibió con orgullo, la llevó con dignidad y la entregó “sin mancha”.