El cuarto oscuro de los políticos

La descarada corrupción de nuestros políticos, sobre todo priístas, ha hecho que aflore en ellos un tremendo pavor por cualquier posible avance de la transparencia en México.

PERCEPCIÓN POLÍTICA / La descarada corrupción de nuestros políticos, sobre todo priístas, ha hecho que aflore en ellos un tremendo pavor por cualquier posible avance de la transparencia en México.

En diciembre pasado había ya en el Senado un proyecto de reforma constitucional en materia de transparencia que contaba con suficiente consenso como para ser una iniciativa plural, evolutiva, con fuerte participación de la sociedad civil. Pero todo fracasó.

De acuerdo con el senador ex perredista Alejandro Encinas el asunto “tropezó con varias casas en Las Lomas, en el club de Golf en Malinalco, o en otros lugares” porque el gobierno federal se dio cuenta de la dimensión, el alcance de la iniciativa que se había planteado.

Ese hecho llevó a que no se dictaminara la ley en diciembre y a que, en cambio, se plantearan varias regresiones propuestas por el PRI y su esbirro el Partido Verde. La reforma se pospuso para el nuevo periodo de sesiones, que inició en febrero, por lo cual no se cumplió con el término constitucional que se estableció para publicar las leyes reglamentarias en materia de transparencia.

¿Quė modificaciones regresivas planteaban el PRI y el PVEM a una iniciativa ya consensuada? Por lo menos unas ocho, que en general consisten en que haya mayores restricciones a que la sociedad conozca información sobre violación a derechos humanos, delitos de lesa humanidad o actos de corrupción. Se plantea incluso que sea hasta que falle la autoridad competente cuando se pueda poner a disposición la información de esta clase.

Eso implicaría que resoluciones como las que ha tomado el instituto de acceso a la información, el IFAI, para conocer de los hechos de Tlatlaya, o las fotografías que el Ejército tomó a los jóvenes de Ayotzinapa, no procedan y no pueda tenerse acceso a ello sino hasta que se diera por concluido el caso por parte de la Procuraduría General de la República.

O sea que podría ser nunca, advirtió el senador Encinas al ser entrevistado sobre el tema. “Y en ese nunca también se amplían los plazos de reserva, así como los conceptos de información reservada en materia de seguridad nacional, riesgos a la economía, a la estabilidad financiera, a la estabilidad monetaria del país, se amplían los plazos de reserva, estableciendo la posibilidad de una prórroga adicional”.

Para acabar pronto, no solamente se amplía hasta siete años la reserva de alguna información sino que, con las prórrogas, prácticamente serían prórrogas consecutivas, donde no se tendría el conocimiento de la información vinculada con esta clase de hechos.

Otro elemento igualmente regresivo es que se propone dejar solamente en manos del titular de una dependencia la conducción de toda la política en materia de acceso a la información, “con lo cual aumentaría enormemente la opacidad o la discrecionalidad”, alertó Encinas.

Priístas y verdes plantean eliminar la obligación de los sujetos obligados de acreditar la llamada “prueba de daño”, que se presenta para argumentar que se debe reservar determinada información.

Y hasta se propone que el consejero jurídico de la Presidencia pueda presentar, cuando se alegue “riesgo a la seguridad nacional”, recursos de revisión ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sobre determinada solicitud de información.

Por lo pronto, para tratar de enderezar el camino se realizarán en el Senado audiencias públicas durante febrero. A ver si así se supera “el tropezón de la Casa Blanca”.

Entre los temas en los que no ha habido acuerdo están el de las declaraciones patrimoniales de los servidores; la facultad del IFAI para sancionar; las causas por las que se podrá reservar información; y el argumento de inexistencia de información.

No es fácil avanzar en esta materia. Tratar de hacerlo es como querer encender de pronto la luz en el cuarto oscuro donde los políticos están haciendo sus cosas inconfesables. El verse descubiertos los vuelve más criminales.