El desastre que viene

México, DF, 18 de febrero 2015, PERCEPCIÓN POLÍTICA /  En días recientes el país ha recibido dos noticias que, aunque como algunos golpes de nocauts tendrán un efecto retardado, al final pondrán los pelos de punta.

Se han dicho como si nada. Obviamente, en los grandes medios, principalmente la televisión, no se les da la importancia que tienen. Más bien no se les da ninguna importancia. Por eso es probable que el grueso de la sociedad, anestesiada con tanta desinformación, se tarde en comprender las cosas.

Por una parte se nos ha dicho que, ante la caída en los precios de referencia del crudo en la industria petrolera mundial, el Consejo de Administración de Petróleos Mexicanos aprobó el lunes un recorte presupuestal de 62 mil millones de pesos, que representa 11.5 por ciento menos respecto al presupuesto programable autorizado para 2015.

Por otro lado, ya se supo que es inminente que el Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia sufra un recorte presupuestal ni más ni menos que del 26 por ciento.

El propio subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación, Roberto Campa, reconoció la inevitable e importante mutilación, si bien dijo que “estamos trabajando con la Oficialía Mayor y con la Secretaría de Hacienda para buscar que el recorte sea lo menos gravoso posible”. Se ve que o se engaña, o nos quiere engañar.

Por su parte, Pemex admitió en un comunicado que ”dado el tamaño del ajuste requerido, una parte importante del ajuste  recae en inversión. ( …Se quería) mantener la capacidad de suministrar el mercado nacional de petrolíferos (pero), el ajuste es de tal magnitud que se está difiriendo la ejecución de las principales obras en esta materia, incluyendo reconfiguraciones de refinerías y los proyectos de gasolinas y diesel limpios (Ultra Bajo Azufre)”.

Además, el Consejo solicitó al director general implementar un esfuerzo importante en bajar el gasto corriente, incluyendo los relativos a recursos humanos y servicios personales. Se dice pues que “la Administración presentó diferentes iniciativas que… permiten una mayor participación del sector privado en los proyectos de inversión de Pemex (…) gracias a la aprobación de la Reforma Energética”.

Por añadidura, el senador del PT, Manuel Bartlett, afirma que los impuestos que se le aplican a Pemex son para “ahogar y desaparecer” la empresa. Su régimen fiscal es diferente al que tendrán las empresas extranjeras.

“Se dijo que la carga tributaria iba a bajar porque estaba controlado por Hacienda… y porque se hizo una gran reforma…  (pero) Pemex tiene que seguir pagando por adelantado contribuciones que al año son 424 mil millones de pesos, hasta el 65 por ciento de sus ingresos“, expuso. Mientras, a las empresas extranjeras se les cobrará un rango de entre 18 al 24 por ciento, precisó.

Para Bartlett, la reforma energética tiene un diseño para ahogar a Pemex. “El futuro de Pemex es desaparecer”, sentencia.

Y lo estamos viendo ya. Bonito gobierno el de Enrique Peña Nieto: por un lado, degüella ya a nuestra gallina de los huevos de oro. Nos quedamos con una mano adelante y otra atrás.

Por el otro, no puede, como ofreció, con la incontenible violencia que heredó; no puede con su obligación primaria de garantizar la seguridad de los ciudadanos. Pero, además, ahora se echa para atrás en su obligación de combatir las causas de tanta violencia y delincuencia.

Bonito desastre el que nos piensan dejar.