El despeñadero

JUAN MANUEL MAGAÑA Periodista... Ex jefe de redacción en el extinto diario El Día y en el concepto multimedia Detrás de la Noticia... Ex jefe de información del extinto diario El Nacional y los noticiarios Hoy por Hoy, en W Radio; Contraportada, en Radio Fórmula, y Primero Noticias, en Televisión... Actitud: pensar como reportero, actuar como reportero, vivir como reportero... Website: www.mensajepolitico.com E-mail: maganapalace@yahoo.com.mx

Percepción política

La manera en que México se despeña despierta tal interés que tanto adentro como afuera del país se ha venido documentando con precisión.

Ahora fue el diario británico Financial Times, uno de los más influyentes en términos globales, el que aseguró que las promesas del presidente Enrique Peña Nieto de alcanzar un crecimiento económico de 5 por ciento al término de la actual administración “se han venido abajo con estruendo”.

No sin un deje de ironía, el diario expone que después de ofrecer mayor crecimiento y bienestar con las reformas que impulsó al comienzo de su gobierno, el nuevo y poco atractivo lema del presidente Peña es ahora “hacer más con menos”. Con ello se refirió a los recortes del gasto en 2015 y 2016, que en conjunto sumarán alrededor de 1.5 por ciento del producto interno bruto (unos 259 mil millones de pesos).

Para redondear, el Financial Times comentó que en los primeros dos años del actual gobierno, que comenzó en diciembre de 2012, la economía creció 1.8 por ciento en promedio anual, una tasa menor a la de los 25 años precedentes, que fue de 2.1 por ciento promedio por año, de acuerdo con datos oficiales.

De manera más completa, este descenso es documentado en distintos momentos por distintas fuentes en el país. Para ver un poco la perspectiva, recordemos que el año pasado cerraba con el dato de que la inseguridad y los delitos cometidos contra unidades económicas en México representa un monto de 110 mil millones de pesos en 2013, es decir, 0.66 por ciento del Producto Interno Bruto.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de 3.8 millones de unidades económicas que había en el país en 2013, 1.3 millones fueron víctimas de algún delito, lo que representó 33.6 por ciento.

Derivado de ello, el INEGI señaló que el 60 por ciento de las empresas en el país consideran a la inseguridad y la delincuencia como el problema más importante que les está afectando, seguido por los impuestos (47 por ciento) y el bajo poder adquisitivo de la población (42.2).

Más de la mitad de las grandes y medianas empresas del país son golpeadas por la delincuencia, como ocurre con casi la mitad de las pequeñas y un tercio de las micros, que son numerosas. En este país ha crecido la piratería terrestre, es decir los atracos a camiones que transportan mercancías por las carreteras. Así cómo se puede crecer.

En enero de este año, el Inegi reveló que entre 2010 y 2014 quebraron en el país un total de 1 millón 630 mil 415 unidades económicas, más de una tercera parte del total que existía. Eso representa, dijo, que en el peor momento de la crisis económica, un promedio diario de 8 mil 931 negocios de distintas actividades y tamaños tuvieron que bajar su cortina por no tener el éxito esperado.

El Inegi opinó: “Como instituto, como país, como sociedad, el tema de la inseguridad no debe inhibir el desarrollo y la generación de información”.

En marzo, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) sostuvo que debido al dispendio de los recursos públicos, los altos niveles de corrupción, impunidad e inseguridad que prevalecen en el país, la política de incremento de la deuda y la debilidad de las finanzas públicas, el Estado mexicano atraviesa por una crisis de confianza que “puede tener consecuencias importantes en los niveles de inversión productiva”.

El organismo, dependiente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), sostuvo que de acuerdo con varios indicadores el complicado entorno que vive el país se ha ido reflejando en la confianza de los directivos empresariales para invertir. Ayer en este espacio comentamos que esa falta de confianza empresarial se había consolidado, cosa que por cierto viene de mediados del año pasado.

Ayer nos amanecimos con la novedad de que la percepción que tienen los habitantes de las zonas urbanas del país sobre la seguridad no mejoró en los últimos meses. Otra encuesta elaborada por el Inegi, que recoge datos a marzo, mostró que 68 de cada 100 mexicanos que viven en zonas urbanas sienten que su ciudad es insegura. El resultado es el mismo del ejercicio levantado en diciembre de 2014 y marginalmente mayor al de septiembre anterior, cuando tenían esa percepción 67 de cada 100 residentes de zonas urbanas.

La situación es tal en las zonas urbanas que 65 de cada 100 personas mayores de 18 años optó por dejar de llevar cosas de valor; 61.5 de cada 100 no permite que salgan de la vivienda los hijos menores; 53 de cada 100 dejó de caminar por los alrededores de su vivienda después de las ocho de la noche y uno de cada 3 dejó de visitar a parientes o amigos.

El problema de inseguridad es real, pero tiene también un fuerte componente de percepción. Por eso debe preocupar que 38 de cada 100 personas mayores de edad que habitan en zonas urbanas tengan la expectativa de que la inseguridad “seguirá igual de mal”. Mientras, 25 de cada 100 (o uno de cada cuatro) anticipa que “empeorará”. Sólo uno de cada 5 (20.4 de cada 100) espera que la seguridad “siga igual de bien” y 16 de cada 100 anticipa que “mejorará”, reportó el Inegi.

El presidente Peña abordó el asunto en el segundo Informe de Ejecución del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, que remitió hace dos días al Senado. Reconoció que a pesar de los ‘‘resultados satisfactorios’’ de su gobierno para generar condiciones de seguridad, en ‘‘algunas regiones del país’’ afectadas por el crimen organizado la violencia se ha manifestado ‘‘de manera más importante’’ que en otras.

Y eso sonó igual de mediocre a que ahora hay que “hacer más con menos”.