El país del otro

Por la Espiral

En España, como en el resto de los países de la Unión Europea (UE) y la eurozona, hay urgencia por detonar tanto el crédito como el  financiamiento y lograr que  ambos se cuelen en la economía real para edificar, con ladrillos sólidos, el alcázar de la recuperación.

Así quedó de manifiesto en el más reciente cónclave celebrado en Madrid bajo el título XXII Encuentro del Sector Financiero auspiciado por Deloitte y el periódico ABC.

La cita congregó a las voces más influyentes en el terreno financiero y bancario, tanto privadas como oficiales, y aunque la mayoría cantó albricias por la recuperación económica mostrada en el país ibérico tras  muy largos ocho años de crisis.

Desde luego sería  muy inocente ignorar que, a pesar de los buenos augurios del PIB español para 2015 que oscila entre el 2.3% y 2.8%, se ciernen varias amenazas en forma de granizo contra la macroeconomía: deflación,  atonía de la demanda interna, falta de crédito para detonar la economía real, abultada deuda pública y una ristra de  4 millones 512 mil 153 desempleados atorados en un indicador preocupante como es el 23.2% de tasa de paro.

Las pocas noticias favorables pueden quedar salpicadas de muchas otras malas y mientras la parte oficial del gobierno está instalada en el discurso electoral de convencer a la población de la recuperación absoluta, del otro lado del carro, el resto de los vagones de la UE y la eurozona, repiten unos con más acuciosidad que otros los mismos problemas ibéricos.

El contagio es a nivel conglomerado aunque es verdad Alemania y España mejoran notablemente, empero, la necesidad de homogeneizar la estabilidad económica es un asunto de vital relevancia.

El Banco Central Europeo (BCE) actúa como juez y parte orientando esa búsqueda del paraíso perdido y lo hace experimentando con la política monetaria enviando señales de tasas nominales de interés negativas tanto activas como pasivas (abundaremos con mayor análisis en la siguiente columna); inyectando liquidez, comprando deuda de los gobiernos, devaluando el euro y cuasi ordenando a los bancos europeos que salgan YA a prestar el dinero a generar negocio.

Y es que si la hiperinflación es mala porque quema el dinero junto con el poder adquisitivo,  la deflación es su contracara igual de mala que la primera para la macroeconomía porque al guardar la gente lo que pueda de su dinero y no destinarlo al consumo genera un atesoramiento que esteriliza la demanda por bienes, productos y servicios lo que al final termina impactando en los balances  contables de las propias empresas victimizando a los empleados.  Lo primero hace que se evanezca el dinero y lo segundo lo vuelve estéril.

A COLACIÓN

Todos los financieros congregados en el citado encuentro  coincidieron que es hora de abrir el grifo del dinero, de los préstamos para  dar impulso al crédito de pymes, autónomos, familias y personas.

Los consejeros delegados de los dos bancos más importantes del entramado financiero español y por supuesto de enorme tamaño sistémico dentro del orbe global anticiparon que tanto BBVA como Santander darán más créditos privilegiando a sus clientes a fin de vincularlos todavía más a la marca.

José Álvarez, consejero delegado del Banco Santander, afirmó que no quieren más clientes más bien mejores clientes “pasar de 12 a 17 millones de clientes vinculados desde ahora hasta 2017”.

Por su parte, Ángel Cano, consejero delegado del BBVA, en un acto de contrición reconoce que será díficil volver a los radios de rentabilidad previos a la crisis. “No atisbamos una subida de tipos de interés  en el entorno del euro”.

En la reunión, el más optimista de todos fue Luis María Linde, gobernador del Banco de España, al mostrarse convencido tanto de las medidas aplicadas por el gobierno como de sus efectos en  la economía para catapultar al país ibérico gracias a “la fortaleza de su demanda interna” y “el alejamiento de la deflación”.

Para Linde, en el país que él habita, todo es favorable casi color de rosa porque el PIB crece, los bancos prestan dinero, la gente consume, gasta su dinerito impulsa así la demanda interna y la deflación es un fantasma;  claro, las empresas cada día contratan a más gente desesperada en la calle tras muchos años tronándose los dedos.

Qué ironía no:  la tasa interanual de inflación ha registrado valores negativos en los tres primeros meses de 2015: -1.3%, -1.1% y -0.7%, respectivamente. Lo que Linde ocultó es  que también habrá  tasas de interés que traspasarán el cero y tendrán además el signo de menos por los ahorros hacia allá va el camino.