El Piojo y la pioja

JUAN MANUEL MAGAÑA Periodista... Ex jefe de redacción en el extinto diario El Día y en el concepto multimedia Detrás de la Noticia... Ex jefe de información del extinto diario El Nacional y los noticiarios Hoy por Hoy, en W Radio; Contraportada, en Radio Fórmula, y Primero Noticias, en Televisión... Actitud: pensar como reportero, actuar como reportero, vivir como reportero... Website: www.mensajepolitico.com E-mail: maganapalace@yahoo.com.mx

Percepción Política

El fútbol es quizá la zona de nuestra organización nacional en la que la mediocridad es más patente; se le puede palpar, ver, tocar, oler, respirar…

Comenzando por su director técnico, en quien al principio la afición deposita grandes esperanzas, todo es un fiasco.

El grave problema es que la política y la televisión se han apropiado de ese deporte y, para variar, lo han corrompido. ¿Qué tienen que hacer un director técnico o un crack grabando comerciales y hasta haciendo sus pinitos como artistas de telenovela?

No están muy lejos los días en que Felipe Calderón se “dejaba caer” en los entrenamientos de la selección para nomás irle a quitar el tiempo, ávido él de cualquier transfusión de popularidad.

Quienes han dirigido ese deporte mexicano se han eternizado en sus cargos, apoyados por la televisión, al más puro estilo del inefable Fidel Velázquez.

Por eso no puede extrañarnos que el director técnico en turno refleje sin duda toda esa mediocridad. Y que el que seguirá saldrá con toda seguridad mucho más mediocre que el anterior.

Así es, pues, El Piojo Miguel Herrera. Un tipo que no hace su chamba, pero hace comerciales, obedece a Televisa si ésta le pide apoyar al Partido Verde y no rehuye las posibilidades que se le ofrecen de revolcarse en el lodo con los periodistas.

La gente de las redes sociales no sólo lo deplora, sino que más bien lo lincha por sus equivocados manejos. Para colmo, tiene una hija que no le ayuda y que tampoco duda como su padre en mostrarle a la afición su código postal.

¿El país se merece todo eso? Obvio no. Pero El Piojo y la pioja mediocridad son una instantánea de nuestra nación. Así es la cosa y así nos vemos.