El plomo de las mafias

Percepción Política

*Juan Manuel Magaña

Por más que uno no quiere ser pesimista, ahí están los hechos violentos de Morelos y Guerrero que nos dejan muy mal sabor de boca en este comienzo de 2016.

Como es sabido, el 2 de enero un comando armado integrado por miembros presuntamente del grupo criminal Los Rojos, asesinó en su domicilio a la presidenta municipal de Temixco, Gisela Mota, misma que apenas si cumplía dos días al frente del cargo.

En tanto, reportes frescos indican que en dos meses va una cuenta de 324 asesinatos en al menos 7 municipios de Guerrero, la mayoría cometidos por los cárteles de la droga Guerreros Unidos, La familia michoacana, Los Templarios, Los Rojos y Los Ardillos, entre otros, que se disputan cruentamente aquellas plazas.

Todo, sin que la policía federal, ni siquiera el ejército, mucho menos las policías locales sean capaces de hacer algo para cambiar esto. El plomo de las mafias es el que se impone.

De acuerdo con datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Cuernavaca ha superado a Acapulco como el municipio más violento del país. Allá pegado está Temixco. Asimismo, el estado de Morelos registra una tasa de 23.17 homicidios por cada 100 mil habitantes, sólo por debajo de Guerrero (51.12), Sinaloa (30.36) y Chiapas (23.8).

A su vez y con registros del Secretariado de dicho Sistema, hasta noviembre hubo en  Guerrero mil 824 asesinatos, que así supero la cifra de un año antes (2014) en que hubo mil 514, independientemente de los 72 secuestros y las 131 extorsiones padecidas por la población.

Grupos sociales han pedido en Morelos la renuncia del gobernador Graco Ramírez, quien -además de su incapacidad- ha sido dado a hacer chistes a propósito de la gran inseguridad que azota a su estado. El año pasado él afirmaba que Morelos estaba mejor en la materia que hacía 18 meses.

Incluso a Graco le han pedido, quienes lo rodean y los quejosos de tanta violencia y crimen en la entidad, que pida ayuda a la Marina, como han hecho otros estados del país. Pero el gobernador se ha burlado de la petición respondiendo que ni que se necesitara que los marinos fueran a cuidar el lago de Tequesquitengo.

Ahora el asesinato de la alcaldesa de Temixco le ha quitado lo burlón, al grado de que que admitió que de no perfeccionarse el Mando Único entre las policías locales “terminaríamos en grave crisis de seguridad”.

Pero no sólo la incapacidad del gobierno estatal tiene que ver con esa “grave crisis” que más bien desde hace mucho vive Morelos (o Guerrero). En eso han contribuido y mucho los sucesivos gobiernos federales -panistas y el actual priista- que primero permitieron que el narcotráfico se asentara en la entidad, para después decir que le combaten con una guerra insensata que sólo ha generado como reacción una violencia imparable, además del desprestigio de la fuerza pública.

Si algo muestra el asesinato de la alcaldesa, ese algo es la gran libertad con que actúan en Morelos los grupos de la delincuencia organizada. No hay que olvidar que ahí mismo, en Temixco, ocurrió el asesinato de siete jóvenes –entre ellos, el hijo de Javier Sicilia, Juan Francisco– en marzo de 2011. Y de entonces a la fecha los crímenes no tienen fin.

La situación, pues, pinta de entrada muy mal para este año. Venimos de un año 2015 muy malo. Y ya entramos, como se dice vulgarmente, a “guatepeor”. Los hechos confirman el pesimismo. Nadie en sus cabales espera un descenso de la violencia o de la delincuencia organizada. Menos es de esperar una disminución de la corrupción y la impunidad. Y la misma baja expectativa tiene que ver con el desempeño raquítico de la economía.

Encima, ya está en puerta una nueva disputa por el poder, que anticipa una crisis política de aquellas en la que el país se puede ir al vacío. Pero dicen que vamos por el rumbo correcto.

*Periodista