El TUCOM de Oaxaca

Signos Vitales

Ulises Ruiz Ortiz, ex gobernador de Oaxaca y actual delegado del CEN del PRI en Quintana Roo, nunca ha presumido de afanes diplomáticos o de una norma culta en su lenguaje. Dicharachero, mal hablado, frecuentemente utiliza apodos para referirse a colaboradores, amigos… ¿y legisladores? Así ocurre, de acuerdo una conversación de hace cuatro semanas con el publicista Hugo Scherer Castillo y cuya grabación ilegal circuló en las redes sociales.

El Cara Sucia, llama Ruiz al senador perredista Benjamín Robles Montoya. Y sobre el priista Eviel Pérez Magaña se refiere como el Tiburón. Y es que —explica— hace cinco años, cuando le preguntaban si su entonces secretario de Obras sería el delfín, respondía: “No lo es. En todo caso, Eviel es un tiburón”.

El pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación había decretado la reforma a la Constitución oaxaqueña, que reducía de cinco a tres años el requisito de la residencia, para los candidatos a la gubernatura no nacidos en la entidad. El principal afectado por esa decisión es el director general del Infonavit, Alejandro Murat Hinojosa.

¿Todos unidos contra los Murat? En cualquier caso, Scherer sería la adición más reciente al equipo de estrategas del actual delegado del CEN priista en Quintana Roo, quien tiene en Guillermo Sesma a su activista más añejo, aunque hay otros, oaxaqueños y veracruzanos, que cotidianamente operan las travesuras de URO.

El cambio legal fue propuesto por el grupo parlamentario del PRI en el Congreso local y recibió el respaldo de los legisladores panistas, perredistas y convergentes leales al gobernador Cué Monteagudo. En reciprocidad, los diputados cercanos a los peñistas dieron sus votos a favor del empréstito, por 2,400 millones de pesos, tramitado por el Ejecutivo federal. En vísperas del arranque de la sucesión en Oaxaca, la prioridad para el mandatario oaxaqueño y para el gobierno federal era contener el movimiento magisterial: los incentivos para un acuerdo entre ambas partes eran notorios y evidentes.

Descarrilada la nominación del director del Infonavit, el ex gobernador de Oaxaca promovería el mejor escenario para El Tiburón. A su juicio, las nominación ya están perfiladas: el PAN y el PRD participarían en una coalición que postularía —con el aval de Cué— al ex priista José Antonio Estefan Garfias, mientras que Morena habría amarrado al senador Salomón Jara.

Pérez Magaña y el perredista Robles Montoya habrían alcanzado un acuerdo para sumar fuerzas. Pero Ruiz no estaría de acuerdo. “Necesitamos dividir al electorado”, secunda el estratega. “Hay que sugerirle la posibilidad de MC”, ordena el político.

Robles Montoya se contaba entre los hombres más cercanos a Cué Monteagudo. Al inicio del sexenio fungió como coordinador de módulos de desarrollo y jefe de la oficina de la gubernatura. Y en el 2012 fue postulado por el PRD como candidato al Senado. Su arribo al Senado de la República significó la liquidación de la dupla que había vencido a los caciques priistas.

Desde entonces, Robles Montoya ha realizado trabajo político, en pos de la candidatura perredista. El veto del gobernador, pero sobre todo el rechazo de las principales tribus perredistas en la Vieja Antequera hacen inviable su postulación.

En paralelo, Estefan Garfias ha comenzado a concitar simpatías entre amplios sectores locales. En el pasado proceso electoral, el CEN priista cedió a las presiones del muratismo y lo excluyó de las candidaturas. El PRD lo postuló como su abanderado en el distrito V, con cabecera en Santo Domingo Tehuantepec.

Pepe Toño, como le conocen en Oaxaca, perdió tres décadas de militancia partidista, pero regresó a San Lázaro. En los últimos 15 años encarnó la oposición a los cacicazgos dentro del PRI. En 1998 había ganado la candidatura al gobierno estatal, pero José Murat Casab amagó con un monrealazo, si no le cedían la nominación y desde entonces ha padecido el veto muratista, que se agravó luego de que asumiera la secretaría de vialidad y transporte que le ofreció Cué.

El gobernador aliancista pudo presumir de una pluralidad artificial, pero Estefan Garfias sufrió el rechazo de amplios sectores priistas, quienes le cobraron la afrenta en la definición de las candidaturas, hace nueve meses. Murat entonces quiso obstaculizarle la nominación perredista como candidato y promovió a su compadre, Félix Serrano; pero el fracaso de esa intento generó otro fenómeno pernicioso: bases priistas y perredistas renegaron de los candidatos de esas formaciones y dieron su apoyo al abanderado de Encuentro Social, formación que se erigió como la segunda fuerza política en aquella región, en su primera incursión electoral; el PRI cayó hasta el cuarto lugar.

La filtración del pinchazo al ex gobernador Ruiz Ortiz tendría en Eviel al principal afectado, mientras que el ex diputado federal Samuel Gurrión —quien presume de cercanía con Manlio Fabio Beltrones— y el director de Liconsa, Héctor Pablo Ramírez Puga, redoblarán esfuerzos, en pos de la nominación. El funcionario federal, sin embargo, podría ser víctima de una embestida difamatoria. Y es que existe evidencia robusta sobre el activismo de la agrupación Hagamos lo Posible por Oaxaca —el acrónimo de este movimiento coincide con las iniciales del servidor público—, como para acreditar actos anticipados de campaña. ¿Y también, del desvío de recursos?

Robles Montoya fue el único de los aludidos que procedió a un deslinde público. El senador izquierdista reiteró que buscará la candidatura… pero si el PAN y el PRD sellan una coalición electoral, ¿aceptará la nominación del partido naranja, como sugiere el audio de la conversación entre URO y Scherer?