España, descalabros políticos

Tal parece que la transición política en España no es un capítulo cerrado en la joven democracia de la nación ibérica- reinstaurada en las urnas el 15 de junio de 1977- quedan todavía muchos más episodios por escribir y alternativas por explorar.

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Por la Espiral

Tal parece que la transición política en España no es un capítulo cerrado  en la joven democracia de la nación ibérica- reinstaurada en las urnas el 15 de junio de 1977- quedan todavía muchos más episodios por escribir y alternativas por explorar.

Comenzando por la enfermedad terminal del bipartidismo. Las cuotas de poder político repartidas de forma mayoritaria entre el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) están escribiendo sus páginas más negras.

Las pasadas elecciones del 24 mayo para elegir concejales, alcaldes y presidentes de 13 parlamentos de gobiernos autonómicos han significado un batacazo para el bipartidismo y principalmente para el PP, el partido del presidente Mariano Rajoy.

Las elecciones que tuvieron un costo de 128 millones de euros para un electorado de más de 35 millones de personas llamadas a las urnas contaron con nuevos actores políticos (y mediatizados)  emanados de las fuerzas sociales y ciudadanas hastiados de la gestión de la crisis económica.

Una larga crisis de ocho años de duración cuya primera parte tocó al gobierno socialista del presidente José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) y el último tramo a la administración del presidente Rajoy (PP).

Lo que aconteció el 24M fue la réplica de una parte de la ciudadanía española tanto a la corrupción como al programa de reajuste económico y fiscal así como a la lentitud del gobierno y sus políticas públicas para generar puestos de trabajo y contener los desahucios ejecutados por los bancos en contra de miles de hipotecados que al momento de perder su empleo se vieron imposiblitados de hacer frente a sus adeudos.

El voto de castigo ha significado para el partido en el poder un varapalo del que difícilmente se repondrá y desde luego zanja las posibilidades del presidente Rajoy de reelegirse en noviembre próximo.

Pero tampoco se libró el PSOE ni otras fuerzas minoritarias acostumbradas al toma y daca en  las alianzas y en los pactos como ha sucedido con Unión Progreso y Democracia (UPyD) de Rosa Díez e Izquierda Unida de Cayo Lara.

El estoconazo  ha sido propinado por alternativas jóvenes y de reciente creación cuya aparición han significado una bocanada de aire fresco para millones de ciudadanos desencantados con el bipartidismo.

Tanto Podemos como Ciudadanos, cada uno con distinta magnitud y relativo peso proporcional,  le han arrebato la sonrisa a los candidatos tradicionales en  Madrid  y Valencia.

El  mapa político español está pulverizado en 67 mil 640 concejales, 8 mil 122 alcaldías, un total de trece gobiernos regionales junto con Ceuta y Melilla y en los que ha predominado la ausencia de mayorías absolutas. Vamos, hasta la Bolsa de Madrid ha reaccionado en negativo ante la incertidumbre política en ciernes con una caída del 2.01 por ciento.

A COLACIÓN

Aquí el orden de los factores sí altera el producto: el resultado electoral del 24M implica que el PP a pesar de haber ganado las elecciones municipales con un escaso margen de acción respecto del PSOE, ha cedido en poder territorial.

De las 13 comunidades autónomas el PP ganó en nueve: Madrid, Comunidad Valenciana, Baleares, Cantabria, Castilla y León, Aragón, Murcia, Castilla-La Mancha y La Rioja; pero no lo hizo de forma absoluta ni mayoritaria lo que implica la necesidad de buscar pactos y alianzas políticas a fin de lograr el consenso para formar gobierno.

El núcleo del cisma para el partido del presidente Rajoy es que a pesar de haber sido la fuerza más votada en las pasadas elecciones municipales con 5 millones 974 mil 802 sufragios, perdió 2 millones 525 mil 198 votos respecto de 2011.

Y lo que hace todavía más agridulce “esta victoria” es haber  malogrado su  fuerza en Madrid y Valencia, los dos bastiones más relevantes para la derecha. De hecho, en Madrid aunque se mantiene como primera fuerza al lograr 48 escaños ha cedido la mayoría absoluta con la que gobernó en los últimos veinte años.

Esperanza Aguirre candidata del PP al Ayuntamiento de la capital de España, superó por un sólo escaño a la aspirante ciudadana Manuela Carmena que obtuvo 20 parlamentarios; cada una por su cuenta necesita crear pactos para poder gobernar.

Así es que se abre un período donde el aire se corta por sí solo, de densa bruma, dado que el diálogo,  las concesiones, alianzas y acuerdos con otros partidos políticos son la vía que permitirá formar gobierno además de en Madrid, también en Valencia y en prácticamente todo  el mapa político español.

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