Historias de simulación

JUAN MANUEL MAGAÑA Periodista... Ex jefe de redacción en el extinto diario El Día y en el concepto multimedia Detrás de la Noticia... Ex jefe de información del extinto diario El Nacional y los noticiarios Hoy por Hoy, en W Radio; Contraportada, en Radio Fórmula, y Primero Noticias, en Televisión... Actitud: pensar como reportero, actuar como reportero, vivir como reportero... Website: www.mensajepolitico.com E-mail: maganapalace@yahoo.com.mx

Percepción Política

Los procesos de simulación están a la orden del día, completamente en marcha: Uno, el PRD finge que se “renueva”; dos, Manlio Fabio Beltrones resulta ser todo un prohombre en los medios, es un arcángel el tipo; y tres, a criterio del pésimo árbitro electoral Lorenzo Córdova y compañía, al Partido Verde -que también por impostura se denomina así- le faltó violar la ley “suficientemente”, es decir, muchísimo más de como lo hizo, como para que mereciera realmente retirarle el registro.

Vamos por partes. Según el fallido dirigente Carlos Navarrete, su partido tiene ahora por destino manifiesto el renovarse o morir. Para ello el viernes formalizó su salida de la dirigencia nacional perredista ante el Consejo Nacional, y planteó que la renovación en todos los niveles partidistas es necesaria, o de lo contrario su partido puede extinguirse.

Como sabe que han de ser muy pocos los que le creen, Navarrete hizo lo que muchos políticos: entrar en fase de negación y hacer mucho hincapié en que este proceso de “renovación” no debe ser un acto de gatopardismo en el que solo uno salga y el resto siga igual.

Así que para hacernos creer que la renovación va en serio, Los Chuchos -que obviamente no la quieren dejar de bailar- exhibieron una baraja con los nombres de un posible sucesor de Navarrete, su dirigente arrasado por los nuevos tiempos: la ex candidata al gobierno de guerrero Beatríz Mojica, los senadores Armando Ríos Piter y Zoe Robledo, y el diputado Fernando Belaunzarán.

La baraja resultó tan pobre que no hizo sino subrayar la orfandad en que ahora se encuentra el PRD en su conjunto. El listado de gente mostró a gente de tan escasa relevancia política, que Héctor Bautista, secretario general del partido, Tuvo que confesar que se ha hablado con varios de los personajes propuestos para plantear el tema de si les ayudan con la dirigencia.

Por eso trascendió que entre los intelectuales con quienes se ha hablado están Juan Ramón de la Fuente, José Woldenberg y Roger Bartra. Nomás les faltó colgar el típico letrero que dijera “PRD: se alquila dirigente con buenas referencias”. Lo más deprimente  de todo esto es que a Los Chuchos les quedan ya tan poco recursos para simular que, ahora con esto, se exponen a un nuevo y mayúsculo desaire.

Por el lado del PRI, con el ascenso de Beltrones a su dirigencia, las páginas de algunos diarios muy influyentes se llenaron y alinearon en la vieja línea y la cursilería política. Pintaban al político sonorense como un titán de la política que se las sabe de todas de todas, lo mencionaban como el legendario negociador de las reformas y lo pusieron como el mejor priista llamado a darle fortaleza al presidente Peña y a hacer que su partido salga adelante en el futuro proceso de sucesión.

El alineamiento mediático es bastante sintomático, pues se da en momentos en que la popularidad presidencial está como nunca por los suelos y en que para el 2018 Andrés Manuel López Obrador, el verdadero enemigo a vencer de todos, tiene ya una ventaja en encuestas por arriba de los diez puntos. Por eso se puede leer en la prensa títulos de columnas como este: “Ganar ya no está tan cabrón, porque ya tenemos a Manlio”. Ya no hay decoro.

Beltrones simulará en los próximos meses entre que puede aspirar y no a la candidatura presidencial. Todo el tiempo se lo van a preguntar, pero va a jugar con esa expectativa sobre todo para ocultar que Peña Nieto lo puso en ese puesto a condición de que ni sueñe con ello para no estorbarle al gran elector, al “fiel de la balanza” en su gran misión de nombrar a su sucesor.

Su primer tarea será hacer suya la línea presidencial trazada para tratar de cerrarle el paso al “populismo” y la “demagogia”. El significado de ello es muy obvio: reunir desde el PRI todos los elementos dentro y fuera a su alcance para llenarle a AMLO el camino de piedritas. De esa forma, Beltrones se ayudará también al cumplimiento de una segunda tarea que será la de apoyar a que el tradicional “destape” se dé en condiciones de viabilidad.

Pero dentro del renovado PRI la idea más espectacular de simulación la ha tenido Carolina Monroy del Mazo, quien va como compañera de fórmula de Beltrones para la secretaría general. Se le ocurrió decir que llegará a ese puesto por méritos propios, sin debérsela al presidente, siendo que lo único relevante en curriculum es ser prima de Peña Nieto.

Pasemos ahora al caso del INE, organismo que comprobó que el Partido Verde incurrió sistemáticamente en actos ilegales para obtener ventaja indebida en el proceso electoral de este año, pero no por ello consideró que tales hechos irregulares fueran de la gravedad suficiente o de magnitud extrema para la pérdida de su registro.

En forma por demás patética el INE argumentó que No basta la acreditación de un cúmulo de infracciones graves y sistemáticas a la normativa electoral sino que, además, se requiere que este tipo de violaciones se traduzcan en una transgresión directa e irreparable a las finalidades que la Constitución atribuye a los partidos.

Háganme el favor, el árbitro de la contienda está diciendo -dentro de la perspectiva del 2018- que se vale ser delincuente electoral, nomás que no sea tanto.

Y para ello se simuló que una exoneración así del Verde estuvo sustentada en un “amplio análisis” elaborado por la Unidad Técnica de lo Contencioso de la secretaría ejecutiva del INE, para dar respuesta a una solicitud presentada el 20 de abril pasado por un grupo de 163 mil ciudadanos que exigieron, a través de firmas asentadas en la página change.org, la pérdida o cancelación del registro del PVEM.

Cuando uno piensa que todas esas simulaciones se pueden sumar, cualquiera puede deducir desde ahora que se trata de una sola ecuación que tiene por horizonte el 2018 y frenar de nuevo al enemigo a vencer, o sea, a López Obrador.