Investigadores rescatan 15 mil fragmentos de un mural en El Tajín

CIUDAD DE MÉXICO, 19 de marzo, (ESFERA EMPRESARIAL / CÍRCULO DIGITAL).–En el punto más alto de El Tajín, la “Ciudad del trueno”, se construyeron los edificios más significativos del periodo Epiclásico. Ahí también se plasmaron, en murales, parte de su historia y hazañas militares, dijo Arturo Pascual Soto, del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM.

Abundó que uno de ellos, hallado en el relleno constructivo del Edificio 40 en el verano de 2009, se enfoca en la representación de un grupo de guerreros y tiene una particularidad: está completo y hasta el momento han sido rescatados 15 mil de sus fragmentos.

Los guerreros aparecen colocados en medio de representaciones de edificios, los típicos basamentos piramidales de El Tajín dotados con cornisas voladas y nichos.

En ocasiones alternan figuras con el cuerpo pintado de color negro. También “hay una serie de fragmentos de los que no hemos podido completar su reintegración, se trata de personajes con la piel verde olivo, tal y como se representaba el color del cuerpo y que podría tratarse de un grupo de prisioneros de guerra que marchan desnudos conducidos por los guerreros de El Tajín”.

En un comunicado, explicó que “en 2009 comenzamos con menos de 100, antes de darnos cuenta del valor de lo que estaba enterrado. Hemos trabajado largo tiempo en estos fragmentos, los hemos recuperado para estudiarlos a fondo, con el propósito de reintegrar escenas completas”.

El experto, quien encabeza los trabajos en esa zona arqueológica de Veracruz, aclaró que en la época prehispánica no era extraño que se colocara pedacería de antiguos murales en el relleno constructivo de los edificios, usados a modo de simple basura.

“Por separado, los fragmentos de murales son sólo pedacería; pero en el momento en el que son reintegrados en escenas concretas revelan su complejidad simbólica para convertirse en fuente de información de primer nivel”, dijo.

“Lo que no es común y que tuvimos claro en la temporada de campo que siguió a su descubrimiento, es que todo el mural, despedazado si se quiere, fue enterrado deliberadamente.

“Es decir, luego de desprenderlo por partes en el pasado se convino enterrarlo completo en el mismo lugar al que pertenecía, y eso es algo que definitivamente no ocurre con frecuencia en El Tajín”.

El mural, que adornó un grupo de aposentos del Edificio 40, no sólo es importante por los valores plásticos inherentes a esta obra de arte.

Lo es también porque en El Tajín “no hemos encontrado las tumbas de los gobernantes o de aquellos personajes que pertenecían a la jerarquía social más alta, quizá porque los enterraban fuera de la ciudad, y es por ello que no tenemos noticia de las prácticas funerarias de la época”, detalló el también historiador del arte.

Si no existen tumbas que permitan un acercamiento a las manifestaciones simbólicas de este antiguo pueblo del oriente de Mesoamérica, explicó.los murales, más aún cuando pertenecen a un contexto arqueológico privilegiado como el del Conjunto del Edificio de las Columnas, sede del poder político de entonces, son el único camino cierto para explorar la ideología de esta última etapa de florecimiento cultural.

El experto puntualizó que alejado del área abierta a los turistas, el conjunto arquitectónico del Edificio de las Columnas, del cual forma parte el Edificio 40, fue por excelencia la sede de gobierno de un inmenso territorio que se extendía tanto en la costa del Golfo de México, como en las montañas de Puebla y Veracruz.

Abarcaba los ríos Tecolutla y Cazones, quizá también el río Tuxpan, hasta pocos kilómetros antes del puerto de Veracruz.