Kenwyne Jones y el espíritu de 2006

18 de julio de 2015 (Maya Comunicación/Círculo Digital) “No tengo que llevar a mis compañeros de la mano”, responde Kenwyne Jones, el capitán deTrinidad y Tobago. “Les digo las cosas claras cuando hace falta, pero es que si vistes la camiseta de la selección tienes que estar listo para comportarte como un hombre independientemente de tu edad”, añade.

Jones lleva a la espalda el número nueve de la selección de Trinidad y Tobago. Su corpulencia hace imposible que pase desapercibido sobre el campo mientras se faja en la lucha aérea para bajar al césped los balones largos que le llegan desde el mediocampo. A sus 30 años, Jones es el jugador más veterano de un combinado trinitense que se ha presentado en la Copa de Oro de la CONCACAF 2015 con un plantel muy joven. El ariete caribeño, que habla con una voz baja y sosegada, predica con el ejemplo, y la sabiduría que le otorga la experiencia constituye una referencia para sus ansiosos compañeros.

La afición de Trinidad y Tobago guarda un recuerdo muy especial de 2006, el año en que sus adorados Soca Warriors disputaron por fin una Copa Mundial de la FIFA. Jones era el futbolista más joven de aquella escuadra trinitense que participó en Alemania 2006 a las órdenes del veterano técnico holandés Leo Beenhakker. En la cita germana, nuestro protagonista compartió vestuario con jugadores de la categoría de Dwight Yorke y Russell Latapy, que no sólo son ídolos en Trinidad y Tobago sino también en la CONCACAF.

El último superviviente
Jones, el único integrante de aquel equipo de 2006 que continúa en la selección, recuerda con un tono de añoranza en su voz el memorable empate sin goles que el combinado trinitense logró en Dortmund frente a la Suecia de Zlatan Ibrahimovic. Pero el atlético ariete ya no es aquel joven de ojos vivarachos que perseguía causas perdidas. Ahora ya no tiene que lustrarle las botas a nadie. Hoy es el veterano, el hombre que guía a unas huestes trinitenses en las que abundan la velocidad y el desparpajo juveniles.

“Este equipo tiene algo especial”, asegura Jones, que actualmente juega en la segunda categoría del fútbol inglés con el Cardiff City después de varios años en la Premier League con el Stoke City y el Sunderland. “Son las ganas. Estos chicos saben lo que quieren y tienen claro que representan el futuro de la selección trinitense. Si hacen las cosas bien pueden llegar a vestir la elástica nacional durante toda una década”, añade el veterano ariete, que lleva más de diez años en la selección.

Trinidad y Tobago está siendo la auténtica revelación de la Copa de Oro de la CONCACAF. El conjunto trinitense se proclamó campeón de su grupo tras vencer a Cuba y Guatemala y arrancar un meritorio punto frente a la topoderosa México, en un partido que se saldó con un espectacular empate a 4-4 y que muchos expertos han descrito como el mejor de la historia de la competición. “No queríamos perder la inercia positiva que venía mostrando el equipo”, declaró con sencillez Jones tras el histórico empate conquistado frente a un combinado mexicano que ha ganado la Copa de Oro de la CONCACAF en seis ocasiones.

El fornido delantero fue uno de los principales protagonistas del frenético duelo contra México, en el queTrinidad y Tobago remontó un 2-0 en contra. No en vano, Jones marcó dos goles, uno de ellos en propia meta, y dio una asistencia. Su omnipresencia en ataque, sobre todo en la segunda parte, inclinó la balanza del lado trinitense. Los defensas mexicanos dieron un paso atrás ante el empuje del corpulento ariete, incapaces de contenerlo. En un momento en el que Jones cayó al suelo, varios de sus oponentes le tendieron la mano en una clara muestra del respeto que infunde el aguerrido delantero.

El gesto de Jones cambia cuando la conversación pasa a versar sobre el respaldo que el combinado trinitense recibe de la afición en su país, lo que no resulta sorprendente teniendo en cuenta que desde Alemania 2006 siempre se han establecido comparaciones, muchas veces crueles, con el heroico equipo que representó al archipiélago caribeño en aquel certamen mundialista. No en vano, el combinado actual, dirigido por el técnico Stephen Hart y plagado de jugadores jóvenes, salió de Puerto España casi de puntillas y sin que nadie creyese realmente en sus posibilidades en la cita continental.

Subirse al carro
“Los que pensaron que íbamos a la Copa de Oro para hacer turismo se equivocaron”, asegura Jones, con un tono de desaprobación en su habitualmente cordial voz. “En nuestro país hay gente que cambia de opinión según la dirección del viento, y algunos son simplemente unos cínicos. Nadie daba un duro por nosotros y ahora todos quieren subirse al carro. No debemos hacer caso de esas cuestiones, porque somos sólo nosotros los que podemos ganar o perder sobre el campo”, añade.

En cualquier caso, Trinidad y Tobago ya está en cuartos de final y se está ganando el corazón de aficionados de toda la región con su mezcla de velocidad, potencia y exuberancia juvenil. Es la primera vez que la selección trinitense se proclama campeona de su grupo en la Copa de Oro de la CONCACAF. Y Jones, el capitán del combinado caribeño, se deja llevar por la euforia y no renuncia a nada. “¿Que hasta dónde podemos llegar?”, repite reflexivo, dejando que la pregunta flote en el aire cuando falta apenas un día para el duelo de cuartos de final que el domingo enfrentará a Trinidad y Tobago con Panamá, la subcampeona de la edición de 2013. “En principio, nuestro objetivo era mejorar lo logrado la última vez, cuando caímos en cuartos. Si llegamos a semifinales, todo puede ocurrir. Sabemos que estamos capacitados para sorprender a cualquier rival”, concluye este viejo rockero, alzando la voz y transmitiendo la ilusión de un joven principiante.