La impune mala fama del PVEM

JUAN MANUEL MAGAÑA Periodista... Ex jefe de redacción en el extinto diario El Día y en el concepto multimedia Detrás de la Noticia... Ex jefe de información del extinto diario El Nacional y los noticiarios Hoy por Hoy, en W Radio; Contraportada, en Radio Fórmula, y Primero Noticias, en Televisión... Actitud: pensar como reportero, actuar como reportero, vivir como reportero... Website: www.mensajepolitico.com E-mail: maganapalace@yahoo.com.mx

Percepción Política

Con el monitoreo de Noticieros apenas presentado por el Instituto Nacional Electoral es posible observar ya con nitidez algunas de las partes que hacen del fraude electoral algo verdaderamente sofisticado en el país. También se pueden sacar algunas conclusiones más sobre la elección federal del 7 de junio.

El monitoreo se hizo con base en la revisión de 493 noticieros y 10 programas de espectáculos, a cargo de la UNAM, y lo primero que prueba es la profunda inequidad que se dio en el proceso.

Veamos. Del 5 de abril al 3 de junio se transmitieron dos mil 997 horas, 15 minutos y 15 segundos en radio y televisión dedicadas a los partidos y sus candidatos. En televisión fueron 353 horas, 32 minutos y en radio dos mil 643 horas 42 minutos.

Lo realmente importante es lo que pasó en la televisión. El reporte detectó que ahí, el PVEM obtuvo espacios en 12.96 % de las piezas informativas, es decir, 45 horas con 50 minutos, con lo que tuvo la mayor cobertura noticiosa. Una verdadera eternidad de tiempo-aire.

El Verde superó de esa manera al PRI -lo que es sumamente extraño-, que apenas alcanzó 10.51% (37 horas con 10 minutos). Sin embargo, al ir juntos, ambos partidos acapararon casi una cuarta parte de la cobertura total. En comparación, el PAN consiguió tan sólo un 10.44% (36 horas con 54 minutos) en la cobertura.

La inequidad fue un tema que políticamente dominó desde antes incluso que comenzaran formalmente las campañas, por el hecho de que el PVEM se arrancó desde el año pasado con una ilegal y millonaria campaña propagandística.

Si se suma el volumen de la información y el de la propaganda ilegal, tres cosas quedan en claro: el comportamiento delictivo de ese partido, la propia inequidad que ensució todo el proceso y la ausencia de autoridad del INE para frenar la anomalía.

Parecería curioso, pero no lo es, que a pesar de que el PVEM dominó en noticieros y programas de espectáculos y superó incluso al PRI en cobertura informativa en televisión, también fue el partido con más valoraciones negativas.

A cualquiera que conozca como funciona la televisión actual, seguramente no se le ocultó el hecho de cómo mientras la pantalla chica era la gran beneficiaria de la millonaria campaña propagandística del PVEM, sus conductores tenían permiso de criticar duramente a dicho partido.

Aquí es donde aparece el verdadero sentido que tuvo el comportamiento del PVEM ayudado por la televisión: hacer mucho ruido y comprar mala fama para servirle de pararrayos al PRI en un momento en que la elección amenazaba con ser un referéndum del actual gobierno federal sobre la base de grandes problemas concretos: corrupción, crisis económica y violencia criminal, política y social.

El PVEM salió de esta elección con pésima reputación, pero con más diputados en su bancada y, sobre todo, impune.

Así fue como el PRI -y este es el resultado neto de la elección- logró conseguir en la Cámara de Diputados una nueva mayoría basada en la ilegalidad.