La reputación de Peña Nieto

Percepción Política

*Juan Manuel Magaña

El golpe llegó del exterior y fue seco. De acuerdo con el diario estadunidense The New York Times, el presidente Enrique Peña Nieto será recordado como el político ‘‘que eludía la rendición de cuentas a cada oportunidad’’, y no como el líder que transformaría a México.

El periódico globalmente influyente plantea que ‘‘En el tiempo de Peña Nieto, el gobierno mexicano ha encubierto veloz y sistemáticamente horribles verdades y ha minimizado escándalos’’ que han cimbrado al país, entre los que menciona la multimillonaria Casa Blanca del presidente y su esposa, la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán y la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, que ‘‘al parecer fueron masacrados en Guerrero’’.

The New York Times hace severas críticas en cada uno de estos casos. Señala que luego del escándalo de la multimillonaria propiedad de Peña y su esposa, Angélica Rivera, el político pidió ‘‘a un amigo (se refiere a Virgilio Andrade, nombrado al vapor secretario de la Función Pública) que investigara el asunto. Sin sorpresas, la indagatoria no encontró ningún delito cometido por el Presidente’’.

Sobre la segunda fuga de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, que oficialmente escapó por un túnel del penal de máxima seguridad del Altiplano en julio pasado, lo que despertó serias dudas en la sociedad, el rotativo opina que el gobierno ‘‘aún debe explicar por completo’’.

Para el periódico estadunidense el ‘‘más problemático’’ de los escándalos es el ‘‘chapucero’’ esfuerzo del gobierno de Peña para investigar la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

El editorial hace recordar que la ‘‘verdad histórica’’, como en su momento denominó la Procuraduría General de la República (PGR) a la versión oficial de los hechos, se contradijo en septiembre pasado con el reporte preliminar del grupo de expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Por ello se recomienda con dureza: ‘‘Aún no es tarde para que el gobierno reconozca que la investigación estuvo amañada’’ y dé acceso libre a los investigadores internacionales. ‘‘Eso puede hacer muy poco para salvar la reputación de Peña Nieto, pero es lo menos que puede hacer por las víctimas de una de las peores atrocidades de derechos humanos en la historia reciente’’.

El influyente editorial comenzó a difundirse anteayer, mientras Peña Nieto realizaba su primera gira del año en el terruño predilecto, el Estado de México. Peña Nieto se mantenía en el mundo de lo abstracto y lo fantasioso -como lo hicieron Vicente Fox y Felipe Calderón- al asegurar que este 2016 será el año en que se empezará a ‘‘recoger la cosecha’’ de los esfuerzos y trabajos realizados en la primera mitad de su administración, y con ello mejores condiciones de bienestar, oportunidades de desarrollo y prosperidad para la sociedad mexicana.

El presidente iniciaba así una serie de recorridos propagandísticos en materia de salud con frases como la de ‘‘Queremos que a México le vaya muy bien. Que 2016 nos permita realmente ver consagrados muchos de los esfuerzos que hemos venido realizando, y que sea en beneficio de la sociedad mexicana’’. De buenas intenciones, dice el dicho, está empedrado el camino del infierno.

En cambio, México volvía de forma lamentable al plano internacional con otra noticia: el asesinato de la alcaldesa de Temixco, hecho que fue condenado hasta por la Organización de Naciones Unidas, pero sobre el cual Peña Nieto ni siquiera se ha pronunciado.

Eso sí, aquí en México, por supuesto, Peña Nieto le ganaba a The New York Times los espacios de primera plana.

*Periodista