Morena, enemigo a vencer

Percepción Política

En estos días, las dos figuras principales del Movimiento de Regeneración Nacional han sido blanco de ataques que convencionalmente calificarían como juego sucio dentro de la presente contienda electoral.

El sábado, un grupo de personas irrumpió hostilmente en un evento del partido Morena realizado en la delegación Gustavo A Madero y encabezado por Andrés Manuel López Obrador, quien se vio obligado a apurar su discurso para frenar la confrontación que iniciaba entre sus seguidores y los atacantes.

Por otra parte, el pasado 8 de abril, el candidato de Morena a jefe delegacional de la demarcación Cuauhtémoc, Ricardo Monreal, envió una carta al jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, para informarle que un día antes fue víctima de “espionaje y vigilancia política” por automóviles “que entiendo son de alguna institución pública”.

Volviendo al primer caso, sobre los no invitados a su mitin, López Obrador acusó principalmente al PRD de enviar a un grupo de provocadores para reventar el evento en la colonia Cuautepec.

Los adeptos de Morena gritaron “¡fuera¡” al grupo intruso de personas que portaban pancartas de colores y que se mezclaron entre la multitud, con lo cual se generó tensión, mientras López Obrador, micrófono en mano, pedía a sus simpatizantes: “no caigan en ninguna provocación, déjenlos”.

Pero antes de concluir su intervención, El Peje se dirigió al grupo conflictivo para decir: “No queremos ninguna provocación, es Lobo (Víctor Hugo) y no creo que sea Miguel Ángel Mancera el que les mandó… ¿no les mandó Mancera, o Lobo, o (Carlos) Navarrete?”.

Luego del incidente, el senador y ahora militante de Morena, Mario Delgado escribió en Twitter: “bloqueo gansteril en GAM a #Morena y @lopezobrador_ ¿este es el piso parejo? @ManceraMiguelMX”.

Por su parte Martí Batres dirigente nacional de Morena tuiteó en su perfil de dicha red social: “El GDF no cumplió en dar garantías”.

Sobre el segundo caso, el presunto espionaje a Monreal, éste reconoció en la misiva enviada a Mancera la “voluntad política” del jefe de Gobierno de evitar la polarización ideológica para el próximo proceso electoral, pero advirtió que, “al parecer”, para una porción del personal a su cargo “el mensaje no fue comprendido”.

Todo se debió a que la semana pasada se publicó un video donde se ve entrar, imagínese usted, a Monreal y al ex líder priísta, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, a las oficinas del Sindicato Nacional de Trabajadores de Seguridad Privada, Vigilancia, Traslado de Valores, Manufactureras de Equipo de Seguridad, Limpieza y Mantenimiento (no es invento, así de largo y burocrático es el membrete), localizadas en Tlalpan.

Se supo que el video fue tomado desde un automóvil y hacía presumir una supuesta reunión entre los políticos (¿se imagina?), lo cual fue negado por ambos. Todo, en suma, tenía la apariencia de ser una típica emboscada.

De ahí se agarró Monreal para dar su versión de ser vigilado por miembros del gobierno local, de lo cual más tarde se deslindó el propio Mancera. Sin embargo, el candidato de Morena indica que un día después de dicha reunión “percibí mayor vigilancia y seguimiento a mis actividades privadas y personales”.

Así como AMLO, Monreal dijo creer en la honorabilidad de Mancera, “pero tengo dudas al respecto sobre funcionarios que jerárquicamente disponen de responsabilidad y acciones que fácilmente rebasan el principio de legalidad”. Es decir, los perredistas chuchos convertidos en burocracia gubernamental.

Anteriormente, el 30 de marzo, Monreal había ya enviado un documento a Mancera, para denunciar que funcionarios de la Cuauhtémoc recorren las calles “promoviendo el voto e incluso amenazando a los beneficiarios de los programas sociales”.

Señaló que instituciones como la Secretaría de Desarrollo Social, la Secretaría de Gobierno, el Instituto de Vivienda y la Procuraduría local han hecho desplegados sobre los programas aplicados, “lo que se traduce en la inducción del voto en favor del partido que gobierna la ciudad”.

Los ataques a Morena se dan a la luz de su irrupción como partido en la escena electoral y denotan desesperación de parte de quienes podrían resultar los principales perjudicados de ello en el DF: fuerzas decadentes del PRD.

Total, Monreal da con precisión los datos de cómo en la Cuauhtémoc el perredismo degradado usa descaradamente el aparato gubernamental para retener el poder. En la Madero, AMLO mencionó el apellido Lobo.

El dato de esto último es que tanto la delegación Gustavo A. Madero, como la Álvaro Obregón, están bajo el control de la misma familia, dueña de la corriente Fuerza Democrática y cercana a Los Chuchos. En la GAM, la delegada con licencia, Noria Arias, es esposa de Víctor Hugo Lobo, flamante candidato del PRD a la jefatura de esa demarcación y ex delegado de la misma.

Es decir, aquí hay otra pareja imperial al estilo de los Abarca, ¿les suena el apellido? Si el PRD vuelve a ganar las elecciones, la pareja Lobo-Arias logrará llevar 9 años en el poder, sin tener para cuando soltarlo. Y están dispuestos a hacer garras a quien sea para conseguir quedarse.