Partidos Políticos, un peligro para México

OPINIÓN

*JORGE OCTAVIO OCHOA

Con prerrogativas federales de casi 10 millones de pesos diarios -¡cada uno!-, los partidos políticos con registro en México tendrían que ser algo más que simples maquinarias electorales. Los ciudadanos deberían encontrar en ellos una ventanilla de entrada para sus quejas y denuncias, pero es tal la desconfianza de la gente, que prefiere expresarse a través de mecanismos aislados como twitter o Facebook que, en el mejor de los casos, se convierten en desahogos cuando se vuelven trending topics.

Los propios datos del Instituto Nacional Electoral lo demuestran: hay un acelerado distanciamiento de la ciudadanía de los partidos que se refleja en sus ridículas militancias. El PRI, que hasta antes de los años 90 congregaba más 15 millones de afiliados a través de sus sectores obrero, campesino y popular hoy difícilmente supera los 5 millones 800 mil afiliados; PRD tiene menos de la mitad que el PRI y el PAN a solamente puede contar 220 mil afiliados, según reporte del INE.

Lejos de representarnos, los partidos en México se han convertido en un peligro para la población no sólo porque pervierten el sentido de la convivencia política entre ellos, en un juego de connivencia, sino porque han utilizado los instrumentos y los recursos del Estado para aceitar sus maquinarias de simulación de votantes, de generación de recursos económicos a través de fundaciones y Agrupaciones Políticas Nacionales; y han expuesto a los ciudadanos al uso mafioso de datos personales que bien podrían ir a parar a manos del crimen organizado.

¿Por qué se queda en el silencio un hecho tan grave como el uso discrecional de 93.4 millones de registros con datos de los votantes mexicanos— que estaba disponible en un servidor de internet de Amazon sin contraseñas ni protección? ¿Por qué no se le retira el registro a un partido que incurrió en tamaña irresponsabilidad? ¿Por qué cuando tenemos evidencias flagrantes de políticos relacionados con el narco no les ocurre nada a los partidos que los postulan?

¿Por qué no son inhabilitados de por vida políticos a los que les descubren maletas de dinero o equivocan programas o acciones de gobierno que después resultan brutalmente costosos para la sociedad? A todo eso se le llama contubernio, confabulación y ocultamiento perverso de los hechos para torcer las leyes y la impartición de la justicia. ¿De qué le sirve –por ejemplo- a los capitalinos votar por diputados constituyentes cuando los que deberían realizar esa labor debieran ser constitucionalistas y jurisconsultos?

No es que sea uno pesimista pero el resultado electoral de los comicios en junio próximo ya lo conocemos: escepticismo, desconfianza, indiferencia, incredulidad. El nivel de los partidos lo podemos calibrar a la luz de las noticias que nos recetan cada día. Nada cambia en cada campaña electoral; lo único que nos confirman es que todos ellos están coludidos, se perdonan culpas según el momento político en cuestión.

LOS HECHOS DIARIOS

En los hechos diarios están las evidencias de cómo los grupos políticos, dígase partidos o personas, sólo administran la corrupción y se reparten territorios.

En Tamaulipas, al igual que Guerrero, Michoacán, Oaxaca y muchos otros estados, lo que impera es la violencia independientemente de qué partido sea el gobernante; a la larga, esto se convierte en una amenaza real para los ciudadanos durante las campañas electorales.

En Oaxaca, por ejemplo, Gloria Sánchez López, aspirante a la Alcaldía de Juchitan por la Coalición con Rumbo y Estabilidad de Oaxaca PAN-PRD, fue atacada por un grupo armado, sembrando nuevamente la inseguridad y el terror en los habitantes del lugar.

En Tamaulipas, a tres semanas de las elecciones, se desató la violencia en el Municipio de Hidalgo, limítrofe con Nuevo León, por la detención de un líder de la denominada Columna Armada General Pedro José Méndez detenido en un operativo estatal.

 Fuentes reportaron que Daniel García Reyes fue capturado por elementos de Fuerza Tamaulipas, quienes lo habrán dejado ir tras desatarse bloqueos con vehículos en llamas y una protesta que rodeó el cuartel de la corporación en el Municipio. La población quedó en medio del tiroteo.

Ante la violencia que se registra en Tamaulipas, diputados federales del PAN urgieron a la Segob a garantizar la seguridad de los ciudadanos y la vigencia del Estado de derecho en esa entidad cuando lo evidente es que no existen condiciones para realizar ninguna elección porque son los propios partidos los que recalientan ese ambiente violento.

El PAN se quejó de las imputaciones del PRI en contra de su candidato a la gubernatura de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, y dicen que ya presentó ante las autoridades competentes la denuncia contra Baltazar Hinojosa Ochoa, candidato del PRI al gobierno tamaulipeco, por falsificar documentos presentados ante autoridades.

MIL MÁSCARAS DE LOS POLÍTICOS

Sin embargo, así como se desprestigian en un estado se alían en otro. Enemigos en Tamaulipas, perredistas ven cualidades al candidato del PRI en Oaxaca, pese a los evidentes actos de acarreo del hijo del ex gobernador, José Murat.

Algunos líderes regionales apoyan a Alejandro Murat Hinojosa, hijo del ex gobernador, José Murat para la gubernatura de ese heroico y sufrido estado. Entre esos supuestos “líderes” se encuentran la profesora María Demetria García Estrada, consejera estatal del PRD; Laura Figueroa García, representante regional de la Sección 22 del SNTE y activista del PRD, además de Eolo García Cerqueda, quien fuera coordinador de campañas perredistas en la región.

Pero por si faltaran votos, Alejandro Murat sale de Oaxaca para visitar el Edomex. El candidato se reunió con oaxaqueños que radican en territorio mexiquense y les ofreció impulsar apoyos económicos para campesinos y sus familias. Acarreo de votos, pues.

Pero además el PRI en el municipio de San José Independencia, Oaxaca, llevó a esa localidad a 160 personas de Puebla, el Estado de México y la Ciudad de México, a quienes empadronó como habitantes para que voten por sus candidatos el 5 de junio.

Lo que impera en México es la política de partidos sin principios, sin teoría ni corriente ideológica. El pragmatismo, la corrupción y los negocios mueven a todos los candidatos.