Patricia, un distractor más

Análisis a Fondo

 

El periodismo perdió con Patricia, que estaba destinada a ser el huracán más destructor, según el cuento contado por la NASA, en una zona del Pacífico mexicano donde, que este escribidor recuerde, en sus 50 años de reportero, nunca ha pegado un fenómeno de tal naturaleza.

Y a río revuelto quienes intentaron lavar su imagen, ponerla al día en la mente de los mexicanos que los sufren, fueron el presidente de la república y los magnates de los medios electrónicos – los Azcárraga y los Salinas – en tiempos de reformas estructurales que aún no prenden.

Pero el brutal huracán dicen que se estrelló en las montañas de la sierra madre occidental y, aunque las torrenciales lluvias que ocasionó afectaron zonas eternamente vulnerables, donde vive la gente pobre, no causó la mortandad y las masivas cantidades de damnificados que las autoridades esperaban.

La televisión comercial aprovechó el acontecimiento para exaltar la figura de las autoridades y especialmente la imagen de Peña Nieto, bastante deteriorada por el manejo de las políticas gubernamentales destinadas a crear las condiciones para que la economía nacional se levante en serio y no sólo en las estimaciones del Inegi o del Banco de México. Pero, mal pensados que son los mexicanos, en las llamadas redes sociales que son actualmente la medida de la intensidad de la opinión pública se desbordaron los comentarios, como siempre mordaces, criticando al presidente.

Hubo inclusive un desgraciado cartón inventado por quién sabe quién que “alertaba” del los destrozos causados por “el huracán Quique”, con una imagen distorsionada y burlonamente diseñada del primer mandatario.

Hubo muchísima gente, televidentes de muy buena voluntad e intención, hay que reconocerlo, que de verdad manifestó su preocupación, profunda preocupación, por los eventuales damnificados de las zonas deprimidas, las poblaciones vulnerables del litoral occidental del océano Pacífico, que afortunadamente sólo sufrieron daños infinitamente menores a los anunciados por las mañosas autoridades que se aprovechan hasta del dolor humano para posicionarse en los medios y ponerse en la agenda nacional. Las lluvias provocadas por la tormenta en la que se convirtió Patricia fueron torrenciales, obviamente, pero de ninguna manera podrían haberse considerado como demoniacamente destructoras de vidas y haciendas.

Ahora, la pregunta que salta es si las autoridades gubernamentales, las instituciones del gobierno, están preparadas para enfrentar un fenómeno natural de magnitudes apocalípticas, como los tsunamis que con frecuencia azotan las costas de países del Oriente.

No estoy seguro. Aquí tenemos un grave problema. Que todo se maneja demagógicamente, con un populismo que clama venganza al cielo – y no populismo chavista ni lopezobradorista, sino priísta antes revolucionario y ahora de derecha – de ese populismo que el mismo presidente de la república dice detestar.

La verdad es que los encargados de la secretaría de Gobernación, los de protección civil, Conagua, las instituciones de salud, y en realidad todas las instituciones deberían realizar una autocrítica acerca de su capacidad para responder a la acción destructora de por ejemplo un huracán. Las acciones que realizaron en los casos del huracán Manuel, que destruyó regiones sumamente deprimidas de la Montaña de Guerrero y parte de Oaxaca. La acción de protección civil federal, de la Sedesol, en apoyo a los miles de damnificados dejó mucho que desear. Y fue ocasión para desplegar actos vergonzosos de corrupción.

Y para rematar, los diputados y senadores andan orinando fuera de la bacinica. Los senadores suspendieron, desde el domingo, su centro de acopio para ayudar a los “damnificados”, pero los diputados aprobaron un punto de acuerdo para dar tres dieta para los “afectados”. Qué cosas tiene la vida, Mariana.

A desfondo: este mismo martes, a las 19 horas, estaría compareciendo ante comisiones la procuradora general Arely Madrid González. Se esperaba que tronara contra la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuyas investigaciones realizadas por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes pusieron en jaque al gobierno mexicano en el caso de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de la escuela de Ayotzinapa, Guerrero. Fue muy criticada por la oposición legislativa (PAN, PRD, Morena, Movimiento Ciudadano) la decisión mayoritaria de no permitir que la agente del ministerio público compareciera ante el pleno y a las once de la mañana. Deploraron los panistas e izquierdistas que fueran ante una reducida comisión de diputados, en lo oscuro de la noche. Los temas a consultar eran importantísimos.

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