Peritajes apuntan incongruencias sobre el enfrentamiento en Tanhuato, Michoacán

Ciudad de México, 5 de agosto 2015 (Círculo Digital).- De acuerdo con las evidencias del enfrentamiento en Tanhuato, Michoacán, la versión señalada por el comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, son incongruentes.

Carlos Loret de Mola, hizo una investigación sobre el enfrentamiento entre presuntos sicarios del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y elementos de la Policía Federal, en donde dejó como saldo 42 integrantes del crimen organizado, y un uniformado sin vida, el pasado 22 de mayo.

El periodista y columnista de El Universal tuvo acceso a los peritajes de dicho suceso en los que se asienta que más del 70% de las víctimas aparecen con el tiro de gracia en la nuca, incluso, uno de los cadáveres no presentaba impacto de bala, por lo que fue asesinado a golpes.

Los documentos que forman parte de la investigación echan por tierra la versión que difundió en su momento el Comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, en el sentido de que policías federales se enfrentaron con narcos del CJNG en el rancho El Sol, un predio de 112 hectáreas con casa, bodega y sembradíos, ubicado en Tanhuato, Michoacán, aunque en realidad dicho inmueble se encuentra en el municipio de Ecuandureo.

De acuerdo con la versión oficial, la batalla duró tres horas a partir de las 7 de la mañana, que los maleantes intentaron derribar el helicóptero Black Hawk de la corporación, y que el entrenamiento y la superioridad numérica (dos a uno) de los policías resultó en que murieron 42 presuntos delincuentes y un agente.

Sin embargo, Carlos Loret, basado en el grado de descomposición de los cadáveres, el peritaje, al que tuvo acceso, calcula que el enfrentamiento sucedió entre las 4 y 5 de la mañana, y fue hasta horas después que la Policía Federal dio aviso.

Ante la disparidad del saldo, las autoridades rechazaron que se haya tratado de una ejecución extrajudicial. Además, agregó que se decomisaron ocho coches —seis de ellos calcinados—, 36 armas largas, dos cortas, un lanzagranadas y un fusil calibre 50.

Loret menciona “que los cuerpos fueron movidos y las armas con las que fueron encontrados en realidad se las sembraron, al grado que a varias de ellas les encajaron cargadores que no son del mismo modelo y no hubieran podido ser accionadas en combate”.

Asimismo recuerda que en su versión oficial de los hechos ofrecida en mayo, la CNS expresó que la mejor prueba de que no hubo abuso de la fuerza fue que tres presuntos delincuentes sobrevivieron.