PRI Guanajuato: las manos en la masa

A Trejo Pureco también le llaman El Señor de los Moches.

PERCEPCIÓN POLÍTICA /

La frase se hizo famosa de inmediato: “Ese millón nos lo vamos a robar”, dice el alcalde de San Miguel de Allende, el tal Mauricio Trejo Pureco.

 

Es muy reveladora de la forma en que el PRI se apresta a no dejarse arrebatar el poder en las futuras elecciones federales intermedias y algunas locales.

 

La frase fue extraída de un audio que se ha difundido profusamente en YouTube, subido por el usuario AnonymousQuerétaro. Se trata de la comprometedora conversación sostenida por Trejo Pureco con el que aspira a sucederlo en el puesto, Martín Salgado Cacho, y con el tesorero municipal, Jaime Labrada.

 

Al trio se le escucha en pleno preparativo para echarse a la bolsa un millón 390 mil pesos. Lo más condenable de ello ha sido que esos recursos estaban destinados para ayuda de personas en extrema pobreza”.

 

“Son muy poquitos beneficiados. ¿Qué pasa?, no pasa nada… Véale usted cómo le hace, pero ese millón de pesos nos lo vamos a robar nosotros… Sea mañoso, sea rateril”, aconseja el presidente municipal a su tesorero, tal como un capo le aconsejaría a un sicario.

 

Es como dice Alejandro Lelo de la Rea en su reportaje publicado el viernes pasado en Mensaje Político: “Ante el complicado panorama que vislumbran, como en sus mejores tiempos de partido de Estado, en el PRI preparan ya el uso de todas sus mañas electoreras para contrarrestar el avance de la oposición en los comicios del próximo 7 de junio”.

 

Agrega que “De acuerdo con información que llegó a Mensaje Político, en diversas entidades el PRI ya inició la operación “Presupuesto” y ‘moches’, pues su pronóstico es nada favorable: focos rojos en León y Guanajuato (capital); dificultades en Irapuato, y derrotas del tricolor en Silao y Celaya”.

 

Es aquí, con semejante escenario, cuando claramente puede apreciarse aquello a lo que los priistas están dispuestos a hacer cuando les entra la desesperación electoral.

 

En el caso que nos ocupa, Lelo de la Rea expone que “En San Miguel de Allende, municipio emblemático de la entidad e incluso Ciudad Patrimonio de la Humanidad, el panorama también es adverso para el PRI. Por eso el alcalde en turno, Mauricio Trejo Pureco, ordenó que se elaborara un Presupuesto a modo electoral para este 2015, así como “hacer una bolsa” con los ‘moches’ de los principales contratistas del municipio, para “pagar” las tres campañas de los candidatos del PRI: a la Alcaldía, a la diputación local y la federal”.

 

Aquí se alude a “una serie de grabaciones de conversaciones” del alcalde Trejo Pureco, tanto con su tesorero, Jaime Labrada, como con el director municipal de Obras, Rodrigo Maldonado, en las que queda claro que el munícipe “los instruye para dirigir una serie de acciones con vistas a beneficiar al PRI, aún contra la ley, en el proceso electoral de este año”.

 

Es más, el angelito de Trejo Pureco le pide a las claras a su tesorero Jaime Labrada, el 11 de noviembre pasado, ocuparse de un presupuesto 2015 “para lo que viene”.

 

Textual: “Oye dos cositas: a ver si vamos preparando tu propuesta de presupuesto 2015, ármala de manera que tengamos facilidad de manejo para los tiempos que vienen”.

 

Con esa mentalidad rateril que exige a su equipo, Trejo Pureco le encarga también al tesorero que se haga un “cortecito” de todas las obras públicas importantes, grandes, sin considerar a las pequeñas, para de ahí ver cuánto les toca y usarlo en las campañas. “Porque (eso) debe estar en una bolsita ¿Para qué? Para todo lo de las campañas. Necesito saber con cuánto contamos para federal, local y municipal. Un inventario de todas las obras contratadas. Porque es mi obligación poner el pan sobre la mesa a los tres que salgan”.

 

Declaraciones como estas eran para que ya le hubiesen costado el puesto a Trejo Pureco. Una opinión pública fuerte en su municipio debería impedirle sentarse tranquilo a comer en cualquier lugar. Sus dichos hacen completamente transparente la forma en que actúa el PRI cuando está en el poder: desde el gobierno, en este caso municipal, mete las manos en las elecciones.