Publican poemas para recuperar la salud

CIUDAD DE MÉXICO, 27 de junio de 2015 (Maya Comunicación/Circulo Digital).– Esto es lo que no puede verse a simple vista, el mundo está escondido. Esto es el silencio, el fuego, el desierto. La hondura de la planicie es esta, escúchala. Y el movimiento de la tierra es una palabra. Que aparezca aquello subterráneo y subcutáneo. Trece por cuatro. Poemas para recuperar la salud en un dos por tres, de Eduardo Guzmán Chávez es una extensa visualización concitada  a través de la palabra.

Hecha de diminutos puntos que son las letras y multiplicada después en palabras y sonidos, la poesía semeja un sistema solar, con el símbolo como centro. El poeta ha replicado  esa conformación en los cuatro puntos cardinales  en que su poemario se divide y se entrelaza, se atrae y se disgrega girando en torno del simbolismo de lo sagrado.

Como una tirada de tarot cosmogónico, se despliega cada punto que da ruta al sentido de la vida. Utata (la izquierda) el norte: “los titulares del amanecer/cabecearon la urgencia: ven desde el mar y encuentra los caminos/ ven desde el sueño”. Atiende el poeta la voz del viaje revelado al durmiente metafórico, aquel que hasta ahora ha soñado sin entender el sigiloso lenguaje de la imagen, que vive en una especie de subsuelo: “el equilibrio del mundo/te espera en el subsuelo/ querido buscador/en el subsuelo de una mujer/ de una patria/ en el subsuelo de tu conciencia”.

Es voluble, es tímido lo sagrado, por eso tiende sobre sí un exclusivo silencio y se enmascara en las formas que exigen leerse.

Sutúa, (atrás, los antepasados) el poniente. La dirección del ocaso se insinúa en este punto que comienza como otro llamado: “del silencio te vinieron a buscar/y no entendías/ vienen ya buscándote/los pasados por venir por ti cantando/ hijo para ser digno/ macehual para ser libre”. Es crepuscular el tono de este silencio que despide y alumbra al mismo ritmo. Aparecen aquí los muertos que no terminan de morirse, porque la existencia no termina al extinguirse. Los antepasados caminan con el viajante, pero es preciso renovarse y eso únicamente ocurre andando: “cuánta instituida capa de ficción/cae cuando comenzamos a sudar/a la media jornada/ al atardecer de los tréboles  más verdes”.

Juxié (enfrente) el oriente. Nacimiento. La esperanza. El espíritu del poeta se orienta en la intemperie, bajo la luna reinicia la posibilidad: “La madrugada brillante y húmeda. Por más que quieras y vengas no te esfuerces ni dividas el aliento. Tente fe. Es una luna para predecir y vamos todos  viajando al amanecer”. Es el poeta quien puede escuchar el presagio envuelto en los símbolos naturales, siente la canción en ellos, por ello nombra e instaura el día.

“Eres/ sientes o sabes que eres/ese tronco caído/ que sirve de puente/y sobre el tronco caído que eres/brota sin fin/ otra vez la vida”.

El bosque, el cráter, el árbol, el agua, son fuente de iluminación, los versos de Guzmán Chávez son pues iluminaciones, la vela que enciende el alma y es semilla “siembro y camino por los versos/que la yunta escribe”.

Jixiapa, (El Centro), Tatei/tatata/tatehuarí. “Las luciérnagas del bosque son las mascotas de los duendes”. El universo juega, cada ser que lo habita describe un movimiento inocente, que es el descanso de la jornada humana, de “la sangre errante”. En el centro danza la serpiente, el ciempiés tiene alma de gitano, el águila es también una mujer, es el tiempo de las imágenes silvestres. Del candor y el infinito  descubierto en la contemplación.

A lo largo de Trece por cuatro. Poemas para recuperar la salud en un dos por tres, la magia de este juego de números y multiplicaciones nos acerca a un sentido: la poesía es una zarza ardiente. Es anunciación que demanda por principio un viaje con nueva brújula. El libro de poemas se presentó recientemente en el Museo Nacional de Culturas Populares.

Eduardo Guzmán Chávez nació en la Ciudad de México en 1963. Estudió sociología en la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha sido editor en Plaza y Valdés y en el Grupo Editorial Patria.

Eduardo Guzmán Chávez, Trece por cuatro. Poemas para recuperar la salud en un dos por tres. Ediciones Sin Fin, La zorra vuelve al gallinero y Ediciones Mazacalli. México, 2015. Pp. 231.