¿Renegados en la SCT?

Signos Vitales 

A cuatro meses de que Gerardo Ruiz Esparza anunciara la revocación de la concesión del contrato para la construcción del Tren de Alta Velocidad México-Querétaro, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes avanza con lentitud en la ejecución del Programa Nacional de Infraestructura.

El equipo seleccionado en Los Pinos al inicio del sexenio para acuerpar a Ruiz Esparza ya está desarticulado: un mes después del affaire que involucró a Grupo Higa, Carlos Almada dejó sigilosamente la subsecretaría de Transportes. Y este fin de semana, José Ignacio Peralta Sánchez arranca campaña por la gubernatura de Colima, con lo que formalmente queda vacante la Subsecretaría de Comunicaciones.

En Los Pinos han enfriado el reclutamiento de su reemplazo, sobre todo ante la expectativa de que en el Congreso de la Unión tenga que resolverse una “contrarreforma” en materia de telecomunicaciones, motivada por la peculiar autonomía ejercida por los comisionados del nuevo IFT. Una opción es que ascendieran a alguno de los directores de las áreas involucradas, tal y como pasó en el caso de Yuriria Mascott Pérez, quien llegó a la Subsecretaría de Transporte después de pasar los primeros dos años del sexenio al frente del Correos de México. Si aplica esta fórmula, vendría el ascenso de Jorge Juraidini. ¿Y vendría el relevo del subsecretario de Infraestructura, Raúl Murrieta Cummings, único sobreviviente del equipo original en la SCT?

Condiscípulo de Luis Videgaray en su etapa universitaria, priísta desde sus juventudes e involucrado con la industria de la construcción gracias a su padre, Antonio Murrieta Necoechea, el subsecretario de infraestructura paulatinamente se ha integrado con los Golden Boys que han acompañado al Ejecutivo federal en la última década. Ese realineamiento es inversamente proporcional a su alejamiento del grupo compacto de funcionarios hacendarios y de la cancillería, formados en el ITAM.

Murrieta Cummings trabajó en la firma McKinsey al igual que su hermano Carlos Rafael -quien actualmente es director de Operaciones de Petróleos Mexicanos– y su primo, Fausto Barajas, quien hace dos meses dejó la dirección ejecutiva de la Fundación para el Desarrollo Humano Sustentable, del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa, para incorporarse a HSBC, como director de Asuntos Gubernamentales.

Los primos tienen un periodo de cuatro años ininterrumpidos al frente de esa área estratégica del gobierno federal y se cuentan -de acuerdo con un dossier que circula desde hace tres meses en el círculo rojo- entre los más cercanos a Federico Martínez Urmeneta.

En el sexenio calderonista, en efecto, el mandamás de Grupo Tradeco habría forjado vínculos estrechos con Barajas Cummings y Felipe Duarte Olvera -quien fue subsecretario de transporte en SCT-; Murrieta Cummings, Homero Niño de Rivera y Carlos Treviño Medina, entonces altos directivos de Pemex, y Nicolás Kubli Albertini, quien trabajó en SHCP

Las mismas fuentes identifican al senador Roberto Gil Zuarth como el panista más cercano a Martínez Urmeneta, quien le habría recomendado a su ex cuñado, Federico Rodríguez Beristáin, al legislador. Y éste, en cambio, habría colocado al arquitecto Juan Carlos Nava Gomar -hermano del magistrado de la sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación- como director de concesiones de Grupo Tradeco .

Otras investigaciones -a las que tuvo acceso este espacio- que documentan los vínculos del empresario con un sector del panismo y apuntan a su papel como “donante” en la campaña presidencial de Josefina Vázquez Mota en el 2012, “a través (de los servicios de) una agencia de relaciones públicas y el préstamo de aeronaves particulares”.

Desde el sexenio anterior, destaca, Martínez Urmeneta trabó relaciones “más allá de lo profesional” con altos funcionarios de la administración federal, particularmente del sector transportes y, en una menor cantidad, del sector energético. Y en la administración peñista, sus principales contactos son Nicolás Kubli (quien fue oficial mayor de la SEP) y Raúl Murrieta Cummings. A partir de estas informaciones, de algunos desplantes con empresarios del ramo y -sobre todo- de su distanciamiento con sus ex compañeros del ITAM, ahora se escuchan voces que reclaman su salida de SCT.

Y al mismo tiempo, en el Congreso de la Unión se presentaron sendos puntos de acuerdo para solicitar a la Auditoría Superior de la Federación informes sobre las observaciones realizadas a las dependencias y entidades de la administración pública federal que involucran a Grupo Tradeco del 2003 al 2012.

Más allá de diatribas partidistas, están las quejas del alto mando castrense por los retrasos en las obras de infraestructura encargadas a Grupo Tradeco en instalaciones militares. Una de las filiales menos visibles del consorcio -por cierto- ganó en el 2012 un contrato para vender seis aviones Beechcraft T-6C para el adiestramiento de los pilotos de la Fuerza Aérea Mexicana.

Entre los calderonistas reviran: en este sexenio también le han sido otorgados contratos a Grupo Tradeco en distintos rubros. ¿El más reciente? La edificación de un hospital para el ISSSTE. Enterados de la existencia de los reportes sobre Martínez Urmeneta y sus nexos con los calderonistas, tratan de identificar posibles filtraciones y no descartan que se trate de “fuego amigo”.

Efectos Secundarios

CUMBRE. Arquitectos, urbanistas y sociólogos de talla mundial sesionarán este fin de semana en el marco del festival Mextrópoli, organizado por la revista Arquine. En la sesión inaugural Teodoro González de León, Enrique Norten y Javier Sordo Madaleno deba