¿Un jamelgo cansado para Ciudad Juárez?

OPINIÓN

*FRANCISCO RODRÍGUEZ

¿Un jamelgo cansado para Ciudad Juárez?

 

‎El modus operandi de la maquinaria priísta en la frontera norte ha cambiado radicalmente en los últimos años. Si antes se basaba en la ascendencia que tenían los directores de relaciones públicas de las empresas maquiladoras instaladas en la franja fronteriza con los Estados Unidos, hoy ha recaído en la influencia de los carteles de peligrosos narcotraficantes. ¡Cuidado!

En el ojo de la vorágine del enfrentamiento entre los poderosos carteles de Sinaloa y Ciudad Juárez que, tan solo al inicio del 2011, habían arrojado la pavorosa cifra de más de diez mil muertos en la lucha por el control de la plaza, paso obligado de las drogas hacia el gabacho.

Los trabajadores –hombres y sobre todo mujeres– de la industria maquiladora, representaban centenares de miles de votos para el partido que tuviera la ascendencia sobre los operadores de su personal: ése era el PRI. Sin enemigo a la vista, desde cualquier ángulo.

El caso emblemático de esta manera de hacer política “por el bien de todos”, por parte de “los que sí sabían cómo hacerlo” se reveló durante décadas en Ciudad Juárez, la antigua Meca de la maquila, hoy venida a menos por la desastrosa condición de los negocios y la falta de confianza y credibilidad de la inversión extranjera en el país desde que la tolucopachucracia dizque “gobierna”.

 

Juan Gabriel rechazó ser alcalde de “Juaritos”

 

Cuando el sagaz Jaime Bermúdez Cuarón, capitán empresarial, definía los modos y maneras de la operación electoral priísta, la designación de candidatos y la movilización política para fines electorales, todas ellas, giraban sobre los goznes de Bermúdez, amo y señor de la región fronteriza.

Todos recordamos cuando, en 1986, la popularidad del cantante Juan Gabriel, que se había hecho en el barrio comercial juarense donde se instalaba el tugurio “Noa Noa” y la fascinación que ejercía sobre el electorado fronterizo, condujo al gris Presidente Miguel de la Madrid a ofrecerle personalmente la candidatura a la presidencia municipal arropado por las siglas tricolores.

La importancia electoral de Ciudad Juárez en el territorio chihuahuense, siempre ha sido decisiva, por el peso demográfico que tiene. Es un punto estratégico, donde se define la balanza política del Estado. Frente a Juárez, la capital, Chihuahua, es de proporciones electorales diminutas. El gran pastel se come en Ciudad Juárez.

Por eso, cuando Juan Gabriel declinó en el último momento ser el abanderado priísta a la alcaldía, puso a temblar a Miguel de la Madrid, quien sumiso le pidió a los principales de Ciudad Juárez, convencieran al empresario maquilador, Jaime Bermúdez Cuaron, tomara él mismo la estafeta del entonces todavía invencible, a costa de lo que fuera.

Y así, hasta su retiro de la política priísta, Jaime Bermúdez fue el factótum en el manejo de las facilidades fiscales y mercantiles a la industria maquiladora. Sus triunfos, el personal y los de sus candidatos, estuvieron siempre avalados por su sorprendente facilidad en la interlocución, siempre a título oficial, con los empresarios extranjeros de la maquila.

‎Hoy, Jaime Bermúdez Cuarón está ubicado del otro lado del mostrador: es el principal valedor de los candidatos panistas, sobre todo de su hijo putativo, Enrique Serrano.

 

El Teto Murguía, ¿por tercera ocasión a enriquecerse?

 

Por parte de la divisa priísta, ese partido fue siempre incapaz de formar cuadros de relevo que sustituyeran el peso de esa vieja influencia. Partiendo de una pésima decisión estratégica, postuló a Héctor Murguía, mejor conocido como El Teto, dos veces desastroso presidente municipal, acusado por la DEA y la PGR, debido a sus extrañas vinculaciones con el crimen organizado.

‎Héctor Murguía es la réplica fiel, igual que Quirino Ordaz, candidato priísta a gobernador de Sinaloa, de la manera de hacer política que se define el Grupo Atracomulco desde el business center de Los Pinos. Es un hombre inmensamente rico, gracias a que sus empresas constructoras son beneficiadas por los más jugosos contratos de la municipalidad. En su más reciente paso por el ayuntamiento dejó una deuda pública municipal, superior a los 200 millones de pesos.

‎Una persona, lo señalan dirigentes sociales, organizaciones públicas y privadas y políticos de la oposición, “extraordinariamente ambiciosa y corrupta, populista y peligroso para la sociedad”. Sin embargo, el único lugar donde hacen como que la virgen les habla, en el PRI, nadie acusa recibo.

‎El autismo político, el que tantos dolores de cabeza electorales les ha causado, campea a sus anchas en la franja fronteriza del viejo Paso del Norte, punto neurálgico del presente y futuro del tricolor. Un jamelgo cansado, sin reflejos, ni reacciones inmediatas.

 

Independientes, con más posibilidades de ganar

 

‎El ex partidazo no ha podido percatarse de las encuestas serias levantadas a domicilio entre la población juarense que reflejan contundentemente que la intención de voto, asentada sobre las opiniones negativas acerca de la trayectoria de Héctor Murguía, conceden desde ahora, un triunfo anunciado en favor de los candidatos independientes.

‎Fundamentalmente en favor de Armando Cabada, quien ostenta un Índice de Reputación del 53%, frente al flaco 25% de El Teto Murguía, a quién le endosan un pasado criminal y de enriquecimiento, logrado a través de sus constructoras y sus enlaces policíacos con el Cartel de Juárez.

‎La sociedad juarense, cansada de las mismas maromas de siempre, ha incubado cinco candidatos independientes más, para obstruir el triunfo de Murguía. Como los otros cinco, aparte de Cabada, no han logrado la cantidad de firmas necesarias para registrarse, lo más seguro es que sumen sus esfuerzos y a sus seguidores en favor de Armando Cabada.

 

Muchas afrentas ya colmaron la paciencia juarense

 

‎Y es que las afrentas no han sido menores: el principal operador político de Héctor Murguía ha sido en los últimos años su ex Secretario de Seguridad Pública municipal, Saulo Reyes Gamboa, que en enero del 2008 fue cogido en flagrancia por la DEA, entregando medio millón de dólares a un agente aduanal, sujeto infiltrado en el servicio por los herederos de Vicente Carrillo Fuentes, El señor de los cielos.

El mismo sujeto que se encargaba de franquear el paso de la droga del Cartel de Juárez por los puentes internacionales. Detenido ipso facto, Saulo Reyes Gamboa compurgó en penales texanos la pena de cárcel correspondiente a los narcos.‎ La averiguación penal 038/2008-VI de la PGR sigue abierta en contra del jefe policíaco de quien hoy nuevamente quiere ser candidato priista al gobierno juarense. Y nadie dice esta boca es mía.

 

Poder político y económico al crimen organizado

 

Dueño de un holding integrado por las “empresas”, siempre creadas al vapor: Chihuahua XXI, Provunisa, Comernorte, Comercio Internacional Quetzalcóatl, Querote,  El Escorpión Negro, Comercializadora Relámpago y muchas otras restauranteras y departamentales, Saulo Reyes Gamboa y su socio Héctor Murguía, se han despachado con la cuchara más grande del erario juarense.

Ellos surten de obras y servicios a la comuna, y se proveen de sus pingües beneficios. El círculo redondo de la corrupción y el atraco. ¡Y quieren seguir mamando de esa generosa ubre!

El destino de Ciudad Juárez, piensan ingenuamente en el PRI, se encuentra en manos de un presidiario, coludido con quien, dicen, es un activo encubierto del crimen: Héctor Murguía.

Creen, como siempre, que tienen todas las respuestas, ¡cuando todavía no han comenzado las preguntas!

 

 

Índice Flamígero: Sobre los #PanamaPapers y la imposibilidad a la que se enfrenta la tolucopachucracia para guardar sus “buscas”, lo que comentamos ayer en este espacio, escribe su epigrama El Poeta del Nopal: “El insultante jolgorio / de un Paraíso fiscal / se ha convertido al final / en un feroz Purgatorio; / hoy con cara de velorio / se dicen acongojados / y un ángel muy bien dotado / con su espada de exterminio / pide extinción de dominio / a todos los implicados.”