Una crisis tras otra; ahora electoral

PERCEPCIÓN POLÍTICA

Todo está haciendo crisis en México: economía, seguridad, gobernabilidad, corrupción… Y ahora: crisis electoral. Es el Estado fallido.

Dos nuevos hechos llegaron juntos. Uno por parte del juez electoral y otro por parte del árbitro de la contienda futura.

Por un lado, con dos años de retraso, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación exoneró al PRI de haber incurrido en un financiamiento paralelo con recursos ilícitos o en la compra o coacción del voto con los denominadas tarjetas Monex durante las elecciones de 2012, y sólo ordenó al Instituto Nacional Electoral investigar el destino de 6.8 millones de pesos que clasificó como gastos ordinarios.

Finalmente, el tribunal se pronunció sobra la legalidad de los gastos de campaña en los comicios de 2012 y el entramado de financiamiento orquestados, mediante banca Monex, para la campaña del entonces candidato Enrique Peña Nieto, luego de dos años de tener dichos expedientes pendientes de resolución.

Se trató del caso de las quejas presentadas en 2013 por el PRD y el PAN contra la decisión dictada por el entonces Instituto Federal Electoral -el del inefable Leonardo Valdés Zurita-, que declaró infundado el procedimiento ordinario sancionador con el supuesto uso indebido de recursos públicos para coaccionar y comprar el voto del electorado a través de tarjetas bancarias en días de veda electoral y el día de la jornada electoral, durante el proceso federal 2011-2012.

Dos años después de que el PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano impugnaran la resolución, los siete magistrados requirieron tan sólo de una hora 50 minutos para confirmar esta decisión de manera unánime.

La reacción del ex candidato presidencial agraviado, Andrés Manuel López Obrador, no se hizo esperar en voz de Martí Batres, presidente nacional del partido Morena, quien señaló que la exoneración del PRI en el caso Monex por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación es una “carta-invitación a la compra del voto y violación de la ley”, de cara a las elecciones de junio próximo.

“Representa -dijo- impunidad para el lavado de dinero y esto puede traer consecuencias muy negativas para triangulaciones en las campañas de 2015”.

Batres señaló que es un caso ominoso, porque es una invitación al PRI y al PVEM a seguir violando la ley, lo que demuestra que en México no hay justicia electoral. Más de fondo aun, Batres expresó que esto  refleja la crisis de las instituciones, que “son muy onerosas y no sirven”.

Por otro lado, está la crisis en el INE. Con reproches de siete representantes partidistas que abandonan una sesión de Consejo General del Instituto Nacional Electoral porque, denuncian, existe un ‘‘bloque de consejeros al servicio del PRI-gobierno’’ que ha arropado la campaña del Partido Verde y la permanencia de Alfredo Cristalinas en la Unidad de Fiscalización del instituto.

El problema giró en torno a la obligación del INE de garantizar la imparcialidad en el uso de recursos públicos y que los programas sociales no se utilicen con fines partidistas. Lo de siempre.

El diferendo comenzó cuando el consejero Marco Antonio Baños propuso posponer la discusión de este importantísimo tema y luego fue apoyado por Benito Nacif, Adriana Favela, Beatriz Galindo, Javier Santiago y Enrique Andrade. En contra de la medida se manifestaron Lorenzo Córdova, presidente consejero, Arturo Sánchez, Ciro Murayama, Roberto Ruiz y Pamela San Martín, impulsora del acuerdo de imparcialidad.

Pasaron horas de discusión. Horacio Duarte, de Morena, señaló que Baños es ‘‘fiel defensor de quien lo puso aquí, en este consejo; de su partido, el Revolucionario Institucional’’, mientras el representante del PRI, José Antonio Hernández Fraguas, consideró innecesario discutir el acuerdo, porque eran ‘‘llamados a misa’’.

El bloque encabezado por Baños se impuso. El senador panista Javier Corral declaró que saldrían de la sesión y con él dejaron el salón los representantes de PAN, PRD, Morena, Movimiento Ciudadano, Partido del Trabajo, Encuentro Social y Partido Humanista. Sólo quedaron los consejeros junto con PRI, Nueva Alianza y Partido Verde. Córdova declaró un receso de 45 minutos.

Los representantes de los partidos avivaron rencores: la dudosa fiscalización, la permanencia de Cristalinas y las violaciones cometidas por el Verde y solapadas por la Comisión de Quejas y Denuncias.

La respuesta de Córdova fue que no iba a forzar el cambio de la mencionada comisión. Exhibió su enorme debilidad: se necesita una mayoría calificada de ocho votos, mandatada por los propios partidos que lo pusieron en la ley. El INE es resultado de un enjuague entre los partidos del Pacto por México.

Los consejeros del INE y los magistrados del tribunal llevan años desarrollando un papel vergonzoso. Asumamos la realidad: desde hace sexenios está cerrada la vía democrática de acceso al poder. Las elecciones son sólo un remedo, una trágica comedia, pura ficción.

Falta poco para que la desesperada gente lo entienda a plenitud y ese momento va a ser muy peligroso.