Y sigue sin entender

JUAN MANUEL MAGAÑA Periodista... Ex jefe de redacción en el extinto diario El Día y en el concepto multimedia Detrás de la Noticia... Ex jefe de información del extinto diario El Nacional y los noticiarios Hoy por Hoy, en W Radio; Contraportada, en Radio Fórmula, y Primero Noticias, en Televisión... Actitud: pensar como reportero, actuar como reportero, vivir como reportero... Website: www.mensajepolitico.com E-mail: maganapalace@yahoo.com.mx

Percepción política

En México existe una sensación de ‘‘incredulidad y desconfianza’’, admitió el presidente Enrique Peña Nieto ante el Financial Times.

Peña concedió una entrevista a la periodista Jude Weber, quien consideró lo anterior como la declaración ‘‘más sincera’’ del mandatario desde la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, el pasado 27 de septiembre.

A propósito de su visita de Estado al Reino Unido, Peña expresó sus mayores preocupaciones ante el rotativo británico: que el gobierno mexicano debe ‘‘reconsiderar hacia dónde nos dirigimos’’; que hay que luchar contra la corrupción en forma ‘‘mucho más eficaz’’; y que quiere acabar con el ‘‘estigma’’ de considerar ‘‘ladrones’’ a los políticos.

Las expresiones del gobernante, la manera en que las frasea, dan la impresión de que el gobierno se ha dirigido por sí solo, sin piloto, hacia un rumbo equivocado; de que la corrupción es algo que existe con vida propia sin que se sepa aun cómo se desactiva, y de que es tan extraño como injusto que a los políticos alguien los tache nomás porque sí de ladrones puesto que ellos no han hecho nada.

La expresión de que hay una “sensación de incredulidad y desconfianza”, no habla de la existencia concreta, objetiva, de un problema sino de una percepción. Se debe a que la gente tiene una mala percepción de la realidad y es eso lo que hay que cambiar.

La periodista del Financial Times, registra que el presidente se quedó en principio callado cuando se le preguntó por qué nunca visitó Iguala para manifestar su solidaridad con los 43 normalistas desaparecidos. Se tardó en responder que ‘‘Eso no significa que no hemos hecho lo que se debe. El Presidente no tiene por qué ir en persona; tenemos gobernantes ahí’’.

Mala respuesta, ¿no? ¿A cuáles gobernantes de “ahí” se refería para que le entraran ni más ni menos que al problema más grave de “su” gobierno, el federal, el de la República? ¿A Aguirre, a Abarca, al gobernador interino?

También se le preguntó sobre la polémica Casa Blanca, propiedad de su esposa Angélica Rivera, en Las Lomas, y sobre de la residencia del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, en Malinalco, adquiridas ambas al Grupo Higa, uno de los principales contratistas del gobierno federal.

Por lo visto Peña se defendió con lo que pudo -no como debe hacerlo- y devolvió que el tema ha sido ‘‘satanizado’’ y hasta se declaró el ‘‘más interesado’’ en que se aclare.

Otra vez, algo que está ahí por sí solo, que le hace daño, que le molesta, pero que él no puede aclarar por más que esté interesado en ello. Es él la víctima. El diario consignó que a la mención de estos casos Peña Nieto se mostró molesto, para después recuperar la compostura.

Además, Peña asume que “hubo pérdida de confianza y esto ha mostrado recelo y duda’’, pero sigue dando la impresión de que no tiene ni idea de cómo resolver el dilema sin otro recurso que alterar la percepción. De hecho la entrevista apuesta a ello. Pero no lo logra. Sabía que le iban a hacer los cuestionamientos obligados y difíciles, sabía que frente a un medio británico no iba a imponer sus condiciones como le es costumbre en México con la abrumadora mayoría de los medios.

Pero se ve que no se preparó para cambiar la percepción social que hay de él y su gobierno. Sus repuestas fueron malas porque, a decir verdad, en las preguntas él lucía como es: parte del problema.

El rotativo británico se dio vuelo al publicar que “el conflicto de intereses se suma a la sensación de que el gobierno de Peña Nieto no está en contacto con los votantes y que su campaña de dejar atrás las viejas prácticas era hueca’’.

Se le dijo a Peña que en los comicios de junio próximo él y su gobierno serán puestos a prueba. El presidente afirmó que la crisis de confianza perceptible en el país es en realidad una ‘‘oportunidad’’, y se manifestó optimista porque ‘‘pienso que aún estamos a tiempo de mostrar resultados y de dar beneficios a los mexicanos’’.

Claro que en la entrevista se quería contestar al editorial de hace unas semanas del semanario británico The Economist que  decía con todas letras que “el Presidente no entiende que no entiende’’. Peña expresó un lacónico ‘‘Les puedo decir que entendemos’’.