Zonas Económicas Especiales deben tener perspectiva de combate a la pobreza y a la desigualdad: Zoé Robledo

CIUDAD DE MÉXICO, 13 de abril, (MENSAJE POLÍTICO / CÍRCULO DIGITAL).–Hace 60 años, cuando se planteó todo el modelo de inversión en las presas hidroeléctricas, particularmente en Chiapas, se planteó que fuera por decreto, por un decreto presidencial.

Y se creó una comisión, la Comisión de la Cuenca del Río Grijalva y en aquel momento, en algunos de los textos ahí planteados se hablaba de cosas similares a lo que estamos planteando hoy aquí, que a partir de un decreto van a llegar inversiones, desarrollo, infraestructura y que esto eventualmente traerá a los pobladores locales un nuevo estadio de bienestar.

Sólo quiero dejar claro  que el día de hoy Chiapas es el estado con menos electrificación del país, con más rezago de electrificación si se le quiere ver de otra forma.

Entonces esto no es nuevo tampoco, no es nuevo que desde el centro se planteen modelos de desarrollo económico que a partir de la inversión, ya sea pública o privada, van a generar o prometen esa generación.

Desde hace varios años hemos estado discutiendo justamente este tema de cómo la diferencia entre el éxito o el fracaso de un país o de una región tiene que ver, no con los aspectos geográficos, no con las condiciones personales, culturales, demográficas, tiene que ver con el diseño institucional.

Hace unos años aquí, James Robinson, el autor de este libro de Por qué fracasan las naciones, nos decía que las naciones menos desarrolladas tienen la raíz de sus problemas en instituciones extractivas frente a aquellas naciones ricas que tienen el éxito en instituciones inclusivas.

Por eso es que hemos sido tan insistentes que en las Zonas Económicas Especiales lo que se requiere no es una buen intención, lo que se requiere es un buen modelo institucional, así de simple y así de claro.

Un modelo institucional que garantice el éxito y garantice ese éxito vinculado con la inclusión de actores sociales, económicos, públicos, privados y sobre todo los actores sociales. Buenas prácticas, sí, pero también perspectiva local.

Por eso yo he insistido mucho, sí a las zonas económicas, pero no así como estaba el planteamiento de la minuta, porque éste es un momento en el que hay que ser leal, no al que firmó la minuta que es el Presidente de la República, hay que ser leal a quienes representamos, así de simple, y no creer ciegamente que la minuta que aprobaron los diputados tenía sus méritos en función del origen de esa minuta.

Fuimos en el 2014, y tan así nos interesa que existan las zonas económicas, que presentamos una iniciativa para su creación en 2014, la creación de Zonas Económicas Estratégicas, les llamábamos en aquel momento.

Y en ese proceso de inclusión deliberativa y demás, llegamos hasta zona donde quiere haber zonas económicas, en Tapachula se realizaron dos foros, y yo celebro, de verdad, que los planteamientos de esos foros hoy, por lo menos de manera parcial, estén incorporados en la minuta.

A mis paisanos, en Tapachula, les preocupaba el artículo 16, y fíjense, en algo que desde el centro no se va a entender el planteamiento de que en el Consejo Técnico de la zona estuviera integrado por representantes que residan en el estado, porque hay tal desconfianza en el diseño institucional que si no se planteaba la residencia, la obligación de la residencia, se tenía el riesgo y la preocupación de que esos personajes del Consejo Técnico estuvieran fuera, fueran convocados de vez en cuando, los llevaran a Tapachula, los llevaran a comer, a pasear ahí al puerto, y después se regresaran y ya nadie volviera a saber de ellos.

Nos interesa que sean de allá, nos interesa que vivan allá.

También se incorporó que los representantes del sector empresarial tangan experiencia, tengan conocimiento en las materias previstas en la ley y no sea un Consejo Técnico a modo de los cuates del Gobierno de la iniciativa privada, lo mismo en la parte académica y lo mismo en el sector social.

Y lo otro, pues que al Consejo Técnico no les hiciéramos perder el tiempo, que tuvieran un mecanismos para emitir recomendaciones y por el otro lado, la Secretaría tuviera tiempos y plazos para responder a esas recomendaciones.

Estamos plagados en el país de comités técnicos que no hacen nada, que se reúnen de vez en cuando para cumplir y no tienen absolutamente ninguna facultad.

Entonces yo sí celebro que esto haya ocurrido de esta manera.

Sostenemos en el Grupo Parlamentario y es una postura personal que el tema de fondo de las zonas económicas no es el desarrollo y el crecimiento económico como un medio, deben de ser planteados como un fin.

Buscamos que los beneficios lleguen a las personas, no que los beneficios se queden solamente en las empresas como se ha  planteado una y otra vez.

Si no les damos y dotamos a las Zonas Económicas Especiales una incontrovertible perspectiva de combate a la pobreza y a la desigualdad, entonces estaremos de verdad en deuda con todas estas poblaciones que están tan entusiasmadas.

Sí me sigue preocupando que todo se concentre ene l decreto y que al día de hoy en la página de Presidencia de plantee que en el caso de Puerto Chiapas, la zona sea unitaria, es decir, que sólo sea el puerto.

Me preocupa porque si en Chiapas tenemos un lunar de prosperidad y de desarrollo rodeado de un cordón de miseria yd e desigualdad pues entonces las zonas económicas van a ser como lo dije al inicio, una intención y nada más.

En suma y par a concluir, nuestro voto será a favor, queremos que haya zonas económicas, pero no dejaremos todos y cada uno de los pendientes que también ofrece este dictamen.

Hay avances, sí, los cambios avanzan, por supuesto,  sin embargo, sigue habiendo pendientes en la definición de las ganancias, de cómo se van a distribuir las ganancias; pendientes para que las zonas no se conviertan en solamente paraísos laborales a los cuales se pueda acudir porque hay mano de obra barata, más allá del tema regulatorio y de incentivos fiscales y aduanales, en donde también, he de reconocer, hubo un avance.

Me sigue preocupando que las zonas económicas no tengan una gobernanza que se dé, no por, sino a partir de una comisión federal regulatoria y que ocupen todo el lugar que necesiten, que articulen distintos puntos en cada región y no se vuelven claustros alustrados.

Sin duda damos un primer paso, pero hay que reconocer que es uno, el primero, nada más, que hay que dar muchos más para que este modelo de desarrollo y de inversión se convierta en un modelo de combate a la más profunda de las desigualdades que vive México que es la desigualdad entre los estados más pobres y los estados más ricos del país.