Magacín CDMX
Alejandro Lelo de Larrea
MADRID, España, 21 de enero.—Como lo he venido diciendo, el Gobierno de la Ciudad de México (GCDMX) no trae nada extraordinario para ofrecer a los turistas durante la Copa del Mundo de fútbol. Una vez más lo demostraron, tristemente, ahora en un foro mundial: la Feria Internacional de Turismo (FITUR) que se inauguró hoy en esta capital, en la que México es invitado especial, “país socio”, como ellos le llaman.
La titular de la Secretaría de Turismo de la CDMX, Alejandra Frausto, por supuesto en representación de la jefa de gobierno Clara Brugada, trajo a la FITUR la misma cartera turística de hace varios años para la capital del país, sin que se note alguna diferencia importante por ser sede mundialista. Es, literal, pura pantalla.
“Vengan a vivir el Mundial a la CDMX, porque más allá del estadio, habrá pantallas gratuitas a lo ancho y a lo largo de la ciudad, para que la gente que no tenga posibilidad de ir a in estadio pueda ver ese ambiente”. Esa es la gran oferta del gobierno de la CDMX al mundo. O al menos es lo que ofreció este miércoles aquí en Madrid la secretaria Frausto, a la hora de la inauguración del pabellón dizque mundialista, en el que también estuvieron autoridades de Jalisco y de Nuevo León, por supuesto no podía faltar el gobernador Samuel García. ¡Cómo se iba a perder un viaje de gustos exquisitos con cargo al erario!
Literal, lo que ofrece el GCDMX es pura pantalla, algo que no te da el sello de una ciudad sede, porque ni siquiera saben cuántos y qué partidos van a difundir en espacios públicos. Hay un tema de derechos de transmisión y tendrían que pagar por ello. A no ser que Televisa, que tiene los derechos para transmitir todos los partidos decida cederle el copyright al pueblo, eso por supuesto si las cláusulas del contrato con la FIFA lo permiten. Sería una mínima retribución de la televisora por el negocio millonario que va a hacer con un importante apoyo del erario y toda la infraestructura de la Ciudad.
Eso de las pantallas ya tiene hasta su interpretación política: es “democratizar el Mundial”, dice la propia Frausto. Otros le llamarán populismo. En realidad, este espectáculo deportivo es ultra elitista: los boletos para presenciar un partido en el Azteca van desde 200 mil pesos y pueden costar hasta 2 millones de pesos en la reventa, especialidad de FIFA.
Pero también verlo en casa es elitista, aunque menos, pues en la televisión abierta sólo van a transmitir unos cuantos partidos, los más ‘chafitas’. Los más atractivos se van a la televisión de paga, incluso con cargos adicionales.
Por cierto, Frausto comete el mismo error que su jefa cuando dice que el estadio Azteca ha sido cuatro veces mundialista. Son cinco. Ella refiere las copas de 1970, 1986, esta de 2026 y también un mundial femenil en 1971. Les falta mencionar el Mundial Juvenil de 1983, cuando esa categoría era la segunda más importante, antes que se inventaran las de rubros de edad. A la mejor no quieren acordarse de esa competencia, porque ahí en el estadio Azteca en la clausura se les incendiaron globos de gas y quemaron a varias de las jóvenes que estaban haciendo un espectáculo musical en la cancha del coloso de Santa Úrsula.
En esta “presentación estelar” de las sedes mundialistas, Frausto también anunció el “estreno mundial” de un videojuego del que no explicaron si puede descargarse en alguna plataforma tipo iOS o Android, o lo pueden jugar en línea. Le pregunté al enlace de prensa que vino con Frausto a Madrid, pero no respondió, ni tampoco de otros proyectos y atractivos que el GCDMX haya traído a la FITUR. Para el morbo: está previsto que el rey Felipe VI corte formalmente este jueves el listón del Pabellón de México. ¿Será que por fin pida perdón por los crímenes de “La Conquista” cómo se lo ha exigido la 4T? Lo veremos.
Secuestran el Congreso
Furioso porque Morena decidió llamar a que volviera Gerardo González García, diputado propietario, su suplente Víctor Hugo Lobo Rodríguez secuestró este miércoles el Congreso de la Ciudad de México. Durante unas tres horas no le permitió la entrada ni la salida a nadie, ni siquiera al presidente del Legislativo, el verdecologista Jesús Sesma, quien se quedó de brazos cruzados. El enojo de ‘Lobito’, como le llaman por ser sólo el junior político de Víctor Hugo Lobo Román fue porque lo dejaron sin su curul, de la que literal no es propietario. Gerardo González pidió reincorporarse porque el papá del legislador, con quien trabajaba, lo despidió de su trabajo en la Cámara de Diputados. Vienen más derrotas para los Lobo.




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