Reforma electoral: avanza modelo CDMX

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Magacín CDMX

 

Alejandro Lelo de Larrea

 

Conforme la losa de la realidad le va cayendo al gobierno federal, el plan de reforma electoral que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum se va descafeinando día con día. De acuerdo con las posturas públicas y en privado de sus principales aliados, el PVEM y el PT, el escenario que va cobrando fuerza es el de una reforma light, incluso progresista, que no cambiaría el número de integrantes del Congreso de la Unión, pero sí el modelo de conformación.

En específico: lo que han dejado ver el PVEM, pero aún más el PT, cuyos votos son necesarios para cualquier modificación de la Constitución, es que no están de acuerdo con la reducción del espacio de representación para las minorías en la Cámara de Diputados, porque ello es lo que les ha permitido su existencia desde 1993 y les garantiza “vida eterna”.

Para ambos partidos, de entre 500 diputados, deben seguir existiendo 200 curules de representación proporcional. Es entendible esta postura, porque tal es su esencia desde que obtuvieron su registro, impulsados por el gobierno de Carlos Salinas para dividir el voto opositor en contra de la izquierda que hoy gobierna y los hizo sus aliados.

Cuando Alberto Anaya, propietario del PT dice que apoyarán una reforma electoral que no sea regresiva, se refiere a que no van a permitir que les reduzcan el financiamiento público, y en todo caso en este rubro se cambie la fórmula para que los partidos más votados dejen de ser los más beneficiados y haya mayor equidad. Esta postura va en el mismo sentido del artículo 1 de la Constitución federal, donde se establece que los derechos humanos no pueden ser regresivos.

Si no se reduce el número de integrantes del Congreso de la Unión la iniciativa presidencial podría tener el respaldo más allá del PVEM y el PT. Ya el líder nacional del PAN, Jorge Romero dijo que apoyarían un cambio en el modelo de asignación, y el que va cobrando fuerza es el de la Ciudad de México, aunque se implementaría con mayor profundidad.

“En el caso específico que la representación proporcional no desapareciera, pero sí cambiaran los métodos de listas que deciden los nombres y el orden los partidos (hoy llamadas ‘plurinominales’), y que se decida lo que se conoce como el inciso ‘B’ o repechaje, una fórmula en donde no gana una lista ‘A’ sino los mejores segundos lugares, el PAN estaría absolutamente a favor”, dijo Romero el sábado.

El ajuste en el modelo de asignación de diputados que representen a las minorías sí se justifica políticamente en el momento político actual, porque prevalecen la evidencia, las fuertes críticas de partidos políticos de oposición, de académicos e intelectuales, de que en 2024 se cometió una injusticia al asignarle a Morena y sus aliados una sobrerrepresentación mayor el 20%, porque obtuvieron el 48% de la votación y tienen alrededor del 70% del Congreso de la Unión.

¿Cómo funciona en la Ciudad de México ese modelo, el cual compartió desde que fue jefa de Gobierno la hoy presidenta Sheinbaum? Existe la figura en la que algunos de los candidatos que quedaron en segundo lugar en su respectivo Distrito Electoral y son de los más votados obtienen su curul en lo que también se le llama coloquialmente “repechaje”. Es igualito a como se eligen 32 de los 128 senadores, los segundos lugares o de primera minoría.

Si el modelo CDMX se implementa en el 100% en todo el país se eliminan todas las candidaturas plurinominales o de lista de partido, lo que obligaría a que todo mundo haga campaña, que la alta burocracia de los partidos verdaderamente busque el voto de la gente.

No hay que olvidar a personajes que durante décadas han estado en alguna curul sin jamás haber hecho campaña: Alberto Anaya, propietario del PT; Jorge Emilio González, del PVEM; Dante Delgado, de MC. También Alejandro Moreno, del PRI; Ricardo Anaya, del PAN; Ricardo Monreal o Adán López, de Morena.

Este modelo CDMX a nivel nacional podría preservar los 300 Distritos Electorales, y quien gane en su respectivo acceda directo a una curul en la Cámara de Diputados. Los otros 200 diputados federales representarían a las minorías, pues saldrían de los 200 mejores segundos lugares, con los detalles necesarios en la “letra chiquita”, como el límite de 8% de sobrerrepresentación por coalición o partido político, para que no se repita lo de 2024.

Esta es la reforma viable y que además sí ayudaría al nuevo régimen para distender las presiones incluso exteriores ante las tentaciones de regresiones contra los avances democráticos que le permitieron precisamente a Morena pasar de una minoría a encabezar el poder político, porque además contaría con el respaldo de la oposición, lo que legitimaría al gobierno de Sheinbaum ante sus gobernados y los ojos del mundo, y más en contextos como lo que ha ocurrido en Venezuela y viene en camino en Cuba. Lo veremos.

 

 

 

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