No transita el modelo electoral CDMX

La pretendida reforma electoral del Gobierno Federal, cuya iniciativa presentará este martes la presidenta Claudia Sheinbaum, podría quedarse tan corta por falta de apoyo de sus aliados del PT y el PVEM, que persistirán 500 diputados federales y ni siquiera se aprobaría el modelo CDMX para la elección de los 200 plurinominales, que seguirían eligiéndose con la fórmula de plurinominales, o lista de partidos. FOTO: Especial
La pretendida reforma electoral del Gobierno Federal, cuya iniciativa presentará este martes la presidenta Claudia Sheinbaum, podría quedarse tan corta por falta de apoyo de sus aliados del PT y el PVEM, que persistirán 500 diputados federales y ni siquiera se aprobaría el modelo CDMX para la elección de los 200 plurinominales, que seguirían eligiéndose con la fórmula de plurinominales, o lista de partidos. FOTO: Especial

Magacín CDMX


Alejandro Lelo de Larrea


La pretendida reforma electoral del Gobierno Federal, cuya iniciativa presentará este martes la presidenta Claudia Sheinbaum, podría quedarse tan corta por falta de apoyo de sus aliados del PT y el PVEM, que persistirán 500 diputados federales y ni siquiera se aprobaría el modelo CDMX para la elección de los 200 plurinominales, que seguirían eligiéndose con la fórmula de plurinominales, o lista de partidos.

Ni al PT ni al PVEM les conviene el modelo CDMX de diputados de representación proporcional, porque ellos se verían perjudicados. Si siguen en alianza con Morena probablemente no les afectaría, pero sí en el caso que participaran solos. En sus escenarios, ellos están considerando que su sobrevivencia no debería estar ligada a otro partido. Al mismo tiempo, los “dueños” de esos partidos también deben asegurarse vida eterna en el Congreso, como el caso de Alberto Anaya, el cacique del PT.

El modelo electoral que quisiera replicar la presidenta para elegir a los diputados de representación proporcional es como el de la Ciudad de México, que a ella le tocó como jefa de Gobierno, en donde una parte de los 33 que no son de mayoría entran directo de una lista plurinominal, pero otro bloque proviene de los mejores segundos lugares en distritos electorales. Pero todo apunta a que no transita esa reforma en el Congreso federal.

Este modelo se ha estudiado para que se aplique a nivel nacional, y que prevalezcan los 300 diputados de mayoría; los 200 que representen a las minorías provendrían 100 de una lista de partido y los otros 100 los mejores segundos lugares.

En este esquema, los más beneficiados podrían ser los panistas, aunque también los priístas. Ambos partidos tienen amplio dominio… ¡en los segundos lugares! En este modelo, si el PVEM y el PT por alguna razón no fueran en alianza con Morena, difícilmente obtendrían segundos lugares. Al no ser ya 200 plurinominales sino la mitad, 100, eventualmente les tocarían la mitad de los diputados. No van a aprobar una reforma de estas características, y menos si va aparejada con la reducción de las prerrogativas.

Si desde la Presidencia hay un verdadero talante democrático, la razón de una reforma electoral tendría que ser para corregir la distorsión que generó la interpretación del artículo 15 fracción numeral 3 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE) que le otorgó a Morena y sus aliados más del 20% de sobrerrepresentación en el Congreso, en las elecciones de 2024. Esto, a pesar de que la Constitución indica en el artículo 54 fracción V que el límite de 8 puntos porcentuales de sobrerrepresentación aplica también a los partidos que participen en coalición.

En 2024, Morena y sus aliados, en conjunto, tuvieron el 48% de los votos en las urnas para el Legislativo, pero les otorgaron casi el 70% de diputaciones y senadurías.

El Gobierno de Sheinbaum debería impulsar que tanto en la Constitución como en la LGIPE se cierre cualquier espacio para la discrecionalidad, para la interpretación en el caso de la asignación de diputaciones y senadurías plurinominales, cuando se trate de coaliciones, que deberían ser equiparables a un solo partido político, por lo que sin importar el número de integrantes de ese acuerdo de participación electoral, no puedan tener más del 8% en total de sobrerrepresentación.

El artículo 15 establece: “En ningún caso, un partido político podrá contar con un número de diputados por ambos principios que represente un porcentaje del total de la Cámara que exceda en ocho puntos a su porcentaje de votación nacional emitida. Esta base también será aplicable a los partidos políticos que hubieren postulado candidatos en coalición”. Esa pequeña debería corregirse.

En este punto, seguramente el Gobierno contaría con el voto unánime de PRI, PAN y MC para hacer la mayoría Constitucional. En una de esas, también estos partidos aprobarían una eventual reforma para que haya 100 diputados de segundo lugar y 100 de lista de partido, porque podría beneficiarles. Aunque si Morena se aliara con ellos para una reforma de ese calado, seguramente sería reventar la alianza con el PT y el PVEM.

Por eso, el escenario más probable es que no transite la reforma electoral modelo Ciudad de México para elegir a los diputados que representen a las minorías, los llamados plurinominales, y todo siga igual. Lo veremos.