Mensaje Político
Alejandro Lelo de Larrea
El personal del Metro de la CDMX no está capacitado para urgencias. Los agentes de la Policía Bancaria que cuidan no están autorizados siquiera para llamar a una ambulancia en caso de un lesionado. En esos casos, tienen que avisarle a Seguridad Industrial, que tarda mucho en llegar. Si se tratara de un herido grave o más delicado, el riesgo es que pierda la vida.
Es muy importante que pronto ajusten sus protocolos y capaciten al personal, una responsabilidad de la Dirección General, que encabeza Adrián Rubalcava.
Tampoco la jefa o jefe de Estación hacen mucho en una urgencia. En primer lugar, tiene que haber alguno. En segundo, que esté disponible, porque si la emergencia ocurre en su “hora de alimentos”, está plenamente justificado y respaldado por el Sindicato que no atiendan nada.
Tal pareciera que las autoridades del Metro quieren ocultar lo que ahí adentro sucede, dar el reporte que les convenga, pues sólo con su presencia puede actuar una autoridad o incluso personal de emergencias. Es un absurdo.
Pero tampoco pone un mejor ejemplo su director general, Adrián Rubalcava, a quien los trabajadores del Metro lo perciben y lo ven más ocupado en hacer campaña para la Alcaldía Cuajimalpa, el futurismo con las encuestas hacia la CDMX en 2030, en la banalidad de andar de tiktoquero y en otras redes sociales, aparentando que está 100% ocupado de su responsabilidad.
Esta circunstancia se hace peor en esta etapa en que en varias estaciones del Metro, en especial en la Línea 2, la gente tiene que viajar, literal, entre escombros, cual si hubiera caído ahí ocurrido ahí un terremoto. Sólo se han cerrado algunas estaciones, pero la mayoría de las que están en obra permanecen abiertas, por decisión del propio Rubalcava. Los peores casos de riesgo son las estaciones Hidalgo, Allende, Viaducto. Es increíble como el área de Seguridad Industrial del Metro lo permite. Y peor aún que las autoridades de la Secretaría de Prevención de Riesgos y Protección Civil, de Myriam Urzúa, esté de brazos cruzada. Es una muy delicada omisión.
El viernes me tocó presenciar en la estación Viaducto que una señora, aparentemente de la tercera edad, cayó en la entrada al Metro, porque el personal que labora para la remodelación cosmética dejó en el paso un tubo de metal que sobresalía unos 10 centímetros del piso. La señora Carmen, convaleciente porque provenía de ser atendida de una diálisis, tropezó con el tubo, cayó al piso y tuvo una contusión craneoencefálica fuerte, con una herida en la barbilla, de unos 5 centímetros de largo. Los trabajadores de la obra que por ahí andaban, ni se inmutaron. Carmen estuvo unos minutos en el piso. No podía levantarse. Dos usuarios le ayudaron. Estaba desorientada por el golpe. No fue rápido conseguirle una silla. Llegaron los policías de la estación, y se rehusaron a hablarle a una ambulancia. Dijeron que su protocolo no lo establece. Que ellos deben comunicar el accidente a Seguridad Industrial y a Jefatura de la Estación, que tardó en llegar unos 25 minutos.
Y más el de Seguridad Industrial: se dilató 53 minutos tras el accidente. Traía un botiquín que parecía de Juguetes Mi Alegría. Sin criterio para considerar la situación delicada de Carmen, por la diálisis y el golpe en la cabeza, le sugirió que fuera por sus propios medios a un hospital. Lavarse las manos: se sale la persona accidentada del Metro y se acaba la responsabilidad para el Sistema de Transporte. Qué fácil y ruin.
La jefa de estación había llamado a una ambulancia. Poco después de una hora, llegó una de Protección Civil de la Alcaldía Cuauhtémoc, a la estación Viaducto que se encuentra en la Demarcación Territorial Benito Juárez. Auscultaron a Carmen. Después llegaron del seguro del Metro, Agroasemex.
Más de una hora había transcurrido desde el accidente, y ya había hasta gente de más: como 10 personas, algunos personal del Metro, otros paramédicos. Carmen, quien iba acompañada de una vecina, decidió permanecer ahí hasta la llegada de algún familiar, que arribó prácticamente dos horas después del accidente.
Para entonces, ya había llegado una camioneta tipo Pickup del Metro –que no ambulancia–, bastante destartalada, a la que sólo le faltaba el letrerito colgando en la defensa trasera: “¡Me ves, y sufres!” Ahí subieron a Carmen para trasladarla al hospital Azura de la colonia Roma.
Afortunadamente sus lesiones no pusieron en riesgo su vida, porque para la lentitud con la que reaccionó todo el personal del Metro, quién sabe qué hubiera pasado. Pésimos protocolos del Metro, y peor ahora que están abiertas varias estaciones en obra negra. Esta es la realidad, no la que Rubalcava muestra en sus tiktoks y en sus selfies, que tanto le preocupan, como las que se estaba tomando más o menos a la misma hora del viernes en la estación Auditorio, esa que tardaron en remodelar dos meses más de lo proyectado.
Para como van las obras en la Línea 2, a 18 días del Mundial, todo apunta que no van a terminar la obra de cambio de fachada, y le tocará a Rubalcava asumir la responsabilidad ante la jefa de Gobierno y ante la presidenta, a la que le habrá fallado, porque ella lo impuso como director general del Metro. Lo veremos.



VIDEOS Y MÁS FOTOS EN X
VIDEO: se les dijo que iban a provocar accidentes y no entendieron. Es un campo minado la estación viaducto y todo el metro. Cayó una adulta mayor y después de media hora no han llamado a la ambulancia, @GobCDMX @Brugada @AdrianRubalcava @MetroCDMX @SSC_CDMX @UCS_GCDMX… pic.twitter.com/9zFW3DJrIm
— Alex Lelo de Larrea (@Alejandro_Lelo) May 23, 2026
Por las obras en la Línea 2 del Metro, estación Viaducto cae una señora y los policías no quieren llamar a una ambulancia. El Metro y empresa de obra son responsables. No está el director de la estación. @GobCDMX @Brugada @AdrianRubalcava @MetroCDMX @SSC_CDMX @UCS_GCDMX… pic.twitter.com/2jBUf618Sy
— Alex Lelo de Larrea (@Alejandro_Lelo) May 22, 2026




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